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YPFB: otro error del gobierno

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Recuerdos del presente

YPFB: nuevo error

Humberto Vacaflor Ganam

 

Desde la cárcel donde está preso por corrupto, el primer presidente de YPFB de este gobierno, Santos Ramírez, de profesión maestro rural, pronostica que los problemas de la empresa no se resuelven con la destitución Guillermo Achá del cargo, porque dentro de la corporación se han organizado “grupos intocables”, es decir mafias.

Pero hay otra razón para temer que la designación de Óscar Ramírez no haya sido un acierto. Su especialidad es la comercialización y la industrialización de hidrocarburos. Es la primera vez que, en este gobierno, llega a ese cargo alguien que sabe algo de la materia. Caliente, caliente.

Si le preguntáramos a un entendido en la actividad petrolera nos diría que en este momento lo que hace falta en el cargo de presidente de la empresa estatal es alguien especializado en “up stream”, y no en “down stream”.

Traducido, esto quiere decir que ahora lo que necesita la empresa es encontrar en las profundidades los hidrocarburos que existan y subirlos (“up”) a superficie, y lo necesita con desesperación.

Luego vendrá, si se tiene éxito en esta etapa, la necesidad de contar con expertos en llevar esa producción “ducto abajo” (“down”) hacia los mercados y la industrialización.

Lo malo es que el señor Barriga es especializado en comercialización e industrialización. Su designación es “justito al revés” de lo que se necesitaba.

Pero la tarea que ha dado a Barriga el presidente, de revisar todos los contratos suscritos por la empresa, quizá lo tengan muy ocupado y no encuentre tiempo para dedicarlo ni al “up stream” ni al “down stream”.

Lo primero que encontrará es que lo único que fue “up” en la empresa fueron las comisiones y los sobreprecios, como dice el profesor Ramírez. Él recuerda que la planta separadora de Río Grande fue cotizaba, cuando era  presidente de la empresa, en US$ 60 millones pero terminó costando, ya con sus sucesores, alrededor de US$ 300 millones. Y el profesor sabe distinguir las diferencias entre estas cifras.

Otro riesgo más: llevar la investigación sobre corrupción hasta arriba ("up") podría llegar hasta los capos del gobierno, a aquellos que actúan detrás de bambanilas, aunque se quedan con la parte del león. Tendrá que quedarse abajo ("down") si no quiere que su cabeza ruede muy pronto. 

Mucha tarea para el joven señor Barriga. Entrará en las entrañas de la empresa que firmó contratos por muchos miles de millones de dólares y que se apresta a firmar otro más, por US$ 2.200 millones, para una planta de polipropileno cuya factibilidad operativa ya está en duda.

Pobre señor Barriga.

Vacaflor.obolog.com

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