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Qué vergüenza la humanidad

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Recuerdos del presente

La humanidad, una vergüenza

Humberto Vacaflor Ganam

Stephen Hawking se adelantó a definir el sentido de las cosas que están sucediendo en el mundo. Dijo que la humanidad no tiene más futuro en este planeta. O que el planeta ya no soporta más a la humanidad.

El cuerpo del niñito sirio Aylan Kurdi, muerto en una playa europea donde su familia quería encontrar refugio, ha hecho llorar a mucha gente, aunque quizá no a los desquiciados de la República Islámica que han provocado este éxodo desesperado.

Los 71 cadáveres de otros refugiados, encontrados unos días antes dentro de un camión refrigerado, en una calle de Austria, incluidos cuatro niños, recuerdan que desde el año 2000 han muerto en el mediterráneo 25.000 personas que escapaban de la guerra.

Los guardacostas europeos no van a socorrer a las precarias embarcaciones que cargan refugiados: van a darles encuentro para obligarlas a dar marcha atrás.

Inglaterra ha cerrado el túnel que pasa por debajo del canal de la Mancha a Francia porque no quiere recibir refugiados y Alemania ha puesto trincheras muy eficientes en los países por donde deben pasar por refugiados.

Los colombianos expulsados de Venezuela por un deficiente mental revelan que la locura no es sólo de los islámicos, y que los desquiciados están por todas partes.

Los desquiciados islámicos, que están afanosamente destruyendo todos los tesoros arqueológicos de las primeras manifestaciones de la civilización, reciben ayuda de “voluntarios” europeos y norteamericanos. La locura ahora tiene voluntarios.

Del mismo modo, el desquiciado venezolano recibe el apoyo, con voto negativo o con abstención, de los embajadores de algunos países de América latina donde se ensayan proyectos irracionales.

Miles de mujeres, niños y ancianos entre los expulsados de Venezuela, pero la OEA se niega a convocar a una reunión de urgencia.

La muy eficiente OEA ni siquiera ha planteado la posibilidad de abrir canales para que los refugiados de Siria puedan llegar a nuestro continente. Es más importante proteger a los dictadorzuelos de la región que pensar en la humanidad.

Hace un siglo, los países de América latina aceptaron refugiados de Japón y de otros países, sobre todo durante las guerras europeas, pero ahora no hay ninguna iniciativa para que el mundo tome en cuenta a nuestro continente.

Qué vergüenza, la humanidad.

Vacaflor.obolog.com

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