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Una vergüenza para Brasil

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Veja: El caso del senador aprisionado en la embajada de La Paz avergüenza al Brasil

Reynaldo Rocha

lula-evo¿Qué viene a ser el asilo diplomático? Más que un “favor”, es un instrumento de defensa de los derechos individuales de carácter universal. Es concedido para quien, en su propio país, se siente amenazado por el Estado, por divergencias de ideología o cualquier elección cultural o de opinión.

Sirve para el perseguido por la opción sexual, por el color, por el credo o por opiniones políticas. No puede ser concedido a quien comete crímenes tipificados por las leyes penas del país del solicitante. E no puede ser negado sin razones que no puedan ser explicadas y amparadas en los tratados.

Brasil y Bolivia son signatarios de la Convención de Caracas, del 28 de marzo de 1954. El Brasil ratificó la Convención en 1957. En 1965, la Convención sobre Asilo Territorial fue ratificada por el Brasil. Bolivia también, por libre decisión, se obliga a estas normas legales.

¿Y qué dice el artículo V de la Convención? “El asilo solo podrá ser concedido en casos de urgencia y por el tiempo estrictamente indispensable para que el asilado deje el país con las garantías concedidas por el gobierno del Estado territorial, a fin de que no corra peligro su vida, su libertad o su integridad personal, o para que de otra manera el asilado sea puesto en seguridad”.

Tal norma se conjuga con el artículo III: “No es lícito conceder asilo a personas que, cuando lo soliciten, hayan sido acusadas de delitos comunes, procesadas o condenadas por ese motivo por los tribunales ordinarios competentes, sin haber cumplido las penas respectivas; ni a desertores de fuerzas de tierra, mar y aire, salvo cuando los hechos que motivaron el pedido de asilo, sea cual fuera el caso, presenten carácter político”.

¡El Brasil concedió el asilo!

¿Cuál de los artículos fueron irrespetados por Brasil en esta concesión? ¡Ninguno! Sería una ignominia negar el asilo solicitado. Poco -o nada- le quedaba al Brasil, a no ser cumplir el tratado del cual es signatario. Aún contra su gusto. Y nótese que el asilo es concedido en carácter de urgencia (artículo V) cuando la libertad del solicitante estuviere en riesgo, en el tiempo estrictamente necesario para que el mismo deje el país. ¿Un año y medio de “prisión” en la embajada de Brasil en La Paz es urgencia? ¿Sería el tiempo estrictamente necesario?

¿Y para qué sirve un salvoconducto? “El salvoconducto es un documento emitido por autoridades de un Estado que permite a su portador transitar por un determinado territorio. El tránsito puede ocurrir de forma libre o con escolta policial o militar”. Más simple y claro, imposible.

Resumiendo: el caso del senador boliviano Roger Pinto Molina es un irrespeto al Derecho Internacional, a los tratados internacionales y al Brasil. Todo lleva a creer que el Brasil está de acuerdo con la tiranía de Evo Morales.

Como siempre, el enfant terrible del bolivarianismo, el indio de boutique, el presidente que gusta de posar con un collar de coca en el pescuezo, sabe enfrentar al lulopetismo, con los megalomaníacos ministros y los patriotas sin patria, al mando de emperadores y reinas. No es posible -mucho menos aceptable- que un país soberano conceda un asilo diplomático a un ciudadano de otro país (¡nación amiga!) y el gobierno de este último amenace con prender al asilado si es que pone un pie fuera de la embajada. Este es el escenario real. El senador opositor Roger Pinto Molina -que denunció lows vínculos del gobierno de Morales con traficantes de cocaína, e incluso presentó pruebas cuyas denuncias nunca fueron mínimamente investigadas- obtuvo el derecho de ser asilado.

El gobierno boliviano “aceptó” el asilo: ¡en la embajada! (ningún país puede ignorar e irrespetar la concesión de asilo por un tercer país. Hasta el chileno Pinochet respetó el asilo concedido a millares de ciudadanos que conseguían entrar en las embajadas en busca de socorro). Si osa ir al aeropuerto, será apresado.

¡Y el gobierno brasilero mantiene un silencio ensordecedor! Es vergonzoso para el Brasil decente. Humillante para los brasileros que creen en la Justicia.

Tenemos en Brasil a un terrorista asesino italiano que fue condenado por falsificación de documentos nacionales. Y damos asilo “de mentirita” a alguien que, desafiando al bolivarianismo cocalero, se dispone a probar que Evo y su cuadrilla están envueltos con el tráfico internacional de drogas.

El primero está libre, paseando por nuestras playas. El segundo ve la calle por las ranuras de las persianas de la embajada en Bolivia.

Este es un retrato fiel de lo que el lulopetismo entiende como diplomacia, política internacional, derecho internacional y Justicia.

Es la prueba de que Evo sigue teniendo sobre el gobierno brasilero el poder que siempre ha demostrado tener.

Veja – Brasil Traducción: eju!

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Comentarios Una vergüenza para Brasil

Es una pena leer comentarios de compañeros de trabajo, como el Prof. José A. Arcona C. que desconozcan los requisistos mínimos para conceder asilo político. El senador Roger Pinto pues merece todo nuestro respeto, por luchar contra el flagelo del narcotráfico que gobierna nuestro pais.
resonare_65@hotmail.com resonare_65@hotmail.com 23/07/2013 a las 22:55

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