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Veneno para hormigas

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Recuerdos del presente

 

Veneno para hormigas

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

Se las conoce como hormigas “podadoras” o “cortadoras”.

Dividen el trabajo, como toda sociedad bien organizada; en este caso organizada en millones de años.

Unas tienen la función de trepar a las plantas (les encantan las hojas de la parra), trozar las hojas y los brotes tiernos y dejarlos caer.

Otras deben hacer el trabajo de recoger todo lo que han cortado las podadoras. No es trabajo sencillo, sobre todo si el terreno no ha sido deshierbado.

Y luego, esas hormigas recolectoras deben llevar los pedacitos de hoja o de brote hasta el hormiguero. Caminan vigiladas por el equivalente de unos comisarios políticos, unas hormigas un poco más grandes.

Para combatirlas se usaba el método de seguirles la huella y encontrar el nido, descubrirlo y ponerle diesel o gasolina, mejor si con precios subvencionados.

Pero también hay la opción de usar un veneno especial. Viene en unos pequeños gránulos que deben ser esparcidos en el lugar por donde están pasando las recolectoras.

Estos gránulos semejan pedazos de brotes y algún olor tendrán que las hormigas los recogen y se las llevan al hormiguero.

No tienen que caminar mucho.

Cargan los gránulos sobre las espaldas y se van caminando rápidamente. Da la impresión de que caminaran muy felices. Se han ahorrado el esfuerzo de meterse en unos hierbales que para ellas deben parecer una selva amazónica.

No sé si las hormigas cantan, pero da la impresión de que lo hicieran cuando se van, caminando muy ligero, con su carga gratuita. No trabajaron y están llevando comida al hormiguero. Free lunch, se dice en inglés.

Algún sistema de comunicación tendrán estas hormigas (feromonas, le llama Edward O. Wilson, el más famoso mirmecólogo): lo cierto es que las podadoras dejan de hacer su trabajo, que es muy parecido al de los trapecistas. Se les ha dicho que no deben seguir podando y que pueden descansar.

Depositado que ha sido el cargamento de gránulos en el hormiguero, el veneno entra en acción. Eso es Troya. No sólo mueren las hormigas: toda la reserva de alimento verdadero que tenía la despensa queda inservible. Todo un pueblo de hormigas ha muerto.

Ni quedan registros del desastre, para que las hormigas del futuro sepan que deben desconfiar de la comida gratis. Ni se sabrá nunca si las hormigas líderes murieron en el desastre, o si escaparon para recapacitar y difundir la alarma entre otras hormigas de su género.

Y quedan con el riesgo de que cada generación de hormigas cometa el mismo error.

Vacaflor.obolog.com

 


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