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La tristeza de los cubanos

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Recuerdos del presente

 

La zapatilla de Dios

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

Un joven cubano ofrece jugo de piña y papaya, además de agua de coco, en un pequeño negocio en la península de Varadero. Cobra un “cu” por cada vaso que sirve, es decir un dólar disfrazado de moneda cubana.

Estuve allí hace tres semanas.

Sospechando que se trataría de un negocio privado, del renaciente capitalismo, pedí agua de coco con ron, para mantener mis costumbres. Y él me contó algo de su vida.

–Este negocio es del Estado.

La presencia del Estado no era muy imponente en el pequeño ambiente que contaba con un mostrador muy pobre, la fruta expuesta como en un depósito, una balanza de dos platos y un machete.

–Yo soy un campesino. Todas las mañanas, a las 6 en punto, me traen aquí para que atienda este negocio.

Me muestra una planilla donde debe anotar todo lo que vende cada día. Y a fin de mes, él recibe su salario, que es de 15 dólares.

Los mozos del hotel también son traídos de otros lugares, lejanos lugares, para que trabajen en Varadero. Es cuando uno entiende el concepto de los “mitimaes” de los incas: desraizar a la gente.

El joven del pobre negocio me pregunta si tengo alguna ropa para venderle, pero que no sea cara. Cualquier cosa que le sirva a su papá, que maneja la “granja estatal” donde se dan los cocos, la piña y la papaya, su mujer y su pequeña hija.

Todos los trabajadores del bien vigilado sistema de turismo aprovechan cualquier ocasión para recordar al turista que el salario allá es de 15 dólares al mes.

La sensación que traje es que el cubano es un pueblo triste, sin esperanza, derrotado. La gente tiene que hacer lo que el Estado dispone.

Está prohibido pescar. Sí, en esa isla sus habitantes tienen prohibido pescar. También está prohibido matar una res, so pena de ir a la cárcel por 20 años.

El anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos tiene mucho mar de fondo. Y está la sospecha de que la crisis de Venezuela empujó a Cuba a los brazos de Washington.

Rafael de León definió a esta isla como la zapatilla que Dios perdió.

Vacaflor.obolog.com

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