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Como en el supermercado

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Papel de hermano menor
Humberto Vacaflor*

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Bolivia ha vuelto a tener, ante Argentina y Brasil, la imagen del hermano menor al que hay que ayudar, proteger y enseñar. En 1971 el general brasileño Hugo Betlehem había dicho que Argentina y Brasil debían intervenir en Bolivia, “como hermanos mayores”; a las pocas semanas fue derrocado Juan José Torres. Ahora las ayudas tienen un tinte económico, de aparente sobreprotección, por aquello de que los dos vecinos necesitan el gas boliviano.

El mensaje que ha llevado el ministro Carlos Villegas a argentinos y brasileños es que Bolivia, debido a una compleja red de razones, no ha podido tomar las previsiones para cumplir con los contratos de provisión de gas. Que comprendan, perdonen y por último decidan ayudar a resolver las falencias de gestión.

Debe ser difícil la misión de decir a ministros y gente supuestamente seria de los países vecinos que Bolivia no puede cumplir con los compromisos que tiene firmados. No sólo debe decir que no podrá cumplir con el compromiso de vender 27,7 millones de metros cúbicos diarios (MM m3/d) a Argentina en 2010, sino que ni siquiera puede enviar los 7,7 MM m3/d iniciales, que deberían estar fluyendo ahora.

Para esta misión ayuda mucho la vocación de país pedigüeño que tiene Bolivia. Es el único país, de la lista de aquellos a los que se les condonó la deuda externa con los organismos internacionales, que exporta gas y petróleo. Todos los demás son países real y honestamente miserables.

David Choquehuanca se le había adelantado a Villegas, hace una semana, cuando dijo en Buenos Aires que los argentinos no solamente deben perdonar que Bolivia no les envíe el volumen convenido de gas, sino que deben venir a invertir para ayudar a extraerlo. Que deben perdonar quiere decir que no cobren la sanción que figura en el contrato para el caso de que Bolivia no cumpla el compromiso de entregar el volumen comprometido. Pero además deben venir a invertir.

Claro, en este caso ayuda el hecho de que el Gobierno argentino sepa muy bien lo que es ser imprevisor. Si no has sido capaz de tomar las previsiones para garantizar el suministro de energía para tu propio país, como hizo el esposo de la actual Presidenta argentina, puedes comprender que el vecino no haya tomado las medidas para asegurarse de que tendrá el gas que debe venderte. Y si, además, has incumplido un contrato de exportación a Chile, lo comprendes más todavía.

El gobierno de la señora Kirchner ha propuesto a su pueblo un consuelo muy argentino para sobrellevar la situación de racionamiento energético que está sufriendo: “Somos víctimas de nuestro propio éxito”. Si necesitás más energía es porque la usás, y sólo un país exitoso usa mucha energía, ¿viste?

La misión de Villegas con los brasileños es más difícil. Debe esperar que ellos ofrezcan perdonar el “deliver or pay” del contrato, porque ellos cumplieron rigurosamente con el “take or pay”. Gracias a Dios que Lula ha tomado la iniciativa de hacer una especie de bolsa común del gas boliviano y compartirlo con Argentina, como hermanos, es decir, como hermanos mayores. Y el mismo Lula comprometió inversiones de Petrobras para sacar el gas suficiente de territorio boliviano.

Hemos llegado al punto en que los vecinos deben venir a sacar el gas que necesitan. Como en el supermercado.

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