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Nosotros, los sucios

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Nosotros, los sucios

Humberto Vacaflor

Bueno, el presidente Evo Morales ha aludido a mi gremio, al de los periodistas. Dijo que los periodistas somos sucios. Yo, que llevo 50 años en el oficio, quisiera contestarle.
He sido presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz dos veces y primer presidente de la Asociación Nacional de Periodistas. También he sido secretario general de la Federación Nacional de la Prensa, en 1971.
En ninguno de esos casos he tolerado, ni ocultado ni aceptado que ninguno de mis afiliados asesine a nadie, como en cambio ocurrió con el presidente cuando protegió a sus cocaleros que asesinaron a los esposos Andrade. Ningún dirigente de los periodistas ha premiado a quienes cometen un crimen, como el presidente hizo con la responsable de aquel asesinato.
Nosotros, los sucios periodistas, no somos narcotraficantes, como en cambio lo es el presidente Evo Morales. El actual presidente envía pasta de coca a su colega Hugo Chávez, quien lo dijo el 6 de enero de este año en un discurso. Dijo que consume pasta de coca que le provee Evo Morales todos los días. Enviar droga al exterior es hacer trafico de drogas. Y quien hace trafico de drogas es un narcotraficante.
Nosotros, los sucios periodistas, no somos en cambio narcotraficantes.
Nosotros, los sucios periodistas, no hemos pedido a las FFAA que usen a sus oficiales como terroristas para atacar un medio de comunicación. En cambio, el presidente lo hizo al ordenar que dos de los oficiales del ejército que están a cargo de su seguridad vaya a matar bolivianos en Yacuiba el 21 de junio pasado. El anterior presidente que usó a las FFAA para atacar medios de comunicación y afectar a la democracia fue Luís García Meza, el anterior presidente acusado de ser narcotraficante.
Nosotros, los sucios periodistas, no hemos hecho comentarios sobre las dudas que tiene la gente acerca de los hijos del presidente, que sólo se prestan a aparecer cuando hay una campaña proselitista en que se quiere demostrar que a Morales le gustan las mujeres. Ni se ha hecho comentario alguno sobre todo lo que se dice acerca de su también afeminado vicepresidente.
Nosotros, los sucios periodistas, no especulamos con nuestra pobreza, con nuestros orígenes humildes. No explotamos eso como una veta, ni pedimos que nos respeten porque fuimos pobres. El presidente, en cambio, especula y cobra por sus hermanos muertos. La pobreza ha matado también a hermanos de periodistas, pero ninguno usa ese dato como chantaje étnico. No nos ayuda el ejército de pobretólogos que, en cambio, secunda al presidente.
Nosotros, los sucios periodistas, damos la cara en toda circunstancia. No nos ocultamos cuando estallan los problemas, como hace el presidente Morales. Nunca estuvo en los días de protesta de los alteños, por miedo. No se aproximó a Hununi cuando ese distrito minero ardía en violencia.
Cuando deje de ser ladino en la política, cuando finalmente dé la cara a los problemas del país, pero en serio y no sólo como campaña, quizá pueda llamar sucios a algunos bolivianos. Por mi parte, como periodista, yo le digo a Evo Morales que se lave las manos antes de hablar de los periodistas.

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Comentarios Nosotros, los sucios

Sr. Vacaflor:
Mi opinión es que su articulo tiene la misma bajeza que los improperios del sr Evo Morales.
Sin duda alguna no se puede generalizar a la prensa como sucia, sin embargo si se puede particularizar; aqui en Cochabamba hay varios periodistas que simplemente han vendido sus espacios a la oposición. No tiene nada de malo obtener publicidad de la oposición o del oficialismo siempre y cuando se mantenga ecuanimidad en la programación y eso no pasa en algunos canales o con algunos periodistas en Cbba.
Soy boliviano, periodista para medios suecos, radicado temporalmente en Bolivia y con mucho dolor uno ve esos insultos mutuos....bueno ni el sr Evo Morales ni ud deberían bajar a ese nivel de discusión...o insultos..
Atte.
Cesar.
Cesar Teran Caqueo Cesar Teran Caqueo 27/08/2008 a las 06:14

El sucio mediocre es... usted!!!

Con su nota Caballero (lo llamo así porque no lo conozco), prueba una vez mas que usted no es...  periodista; no me extraña que algunos llamados periodistas (seamos honestos en su mayoría tan solo pueden ser calificados de mediocres amarillistas) lo hayan elegido en algunas oportunidaddes  presidente de esa caterva de vendepatrias - en honor (mejor dicho deshonor) de su nada atipica mediocridad.   Que pena y vergüenza cuando usted tuvo la oportunidad de defender su caso, que es lo que hace: tan solo se limita a lanzar una sarta de insultos y calumnias sin control de su temperamento (una cualidad impresindible en la carrera de un verdadero periodista), falto de imparcialidad, carente de pruebas, lleno de soberbia y/o pretendiendo ser el agraviado… en pocas palabras lo único que logro es corroborar una vez mas las aseveraciones de nuestros Señor Presidente Dn. Evo Morales que realmente “…los periodistas son unos sucios…” el mismo que en su ignorancia le da a usted catedra de clase y comportamiento etico.
CARLO BIANCHI CARLO BIANCHI 27/08/2008 a las 08:43
La cosa es simple; reza el refran "El que dice lo que no debe, escucha lo que no quiere".
El pseudo indigena (porque no habla ninguna lengua nativa) Evo Morales esta acostumbrado a lanzar acusaciones sin pruebas.
Marco Lopez Marco Lopez 27/08/2008 a las 13:56
El siguiente es artículo periodístico de Andrés Gómez en respuesta al panfleto periodistico publicado en La Razón por otro periodista, Humberto Vacaflor, donde esté acusa al Presidente de la Republica de narcotraficante, sobre la base de suposiciones, propias de un militante raso de la oposición, en el estilo y en la intención.   
 
 
 
“Los” periodistas
Andrés Gómez Vela
La generalización, la inferencia y la deducción es causa de muchas actitudes xenófobas, racistas y estereotipadas que se asientan en el lado emocional del individuo e inoculan en el ser colectivo un virus que aniquila la racionalidad, cualidad que nos diferencia de los animales. Eso pasó estos días entre el Presidente y los periodistas, o viene sucediendo desde hace tiempo.


Varios productores de información generalizan, infieren y deducen al fabricar sus noticias. El Presidente responde con la misma medicina y los ofensores se sienten ofendidos.


Para graficar veamos el caso de Humberto Vacaflor, quien en un artículo a flor de bronca en defensa del gremio de periodistas, dedujo a partir de pistas y palabras que el presidente es un sucio narcotraficante.


Utilizaré el mismo método de interpretació n de Vacaflor para radiografiar su honor, no para juzgarlo, no tengo talla para eso, soy un simple periodista y con menos experiencia y galardones que él y ni siquiera soy agremiado a ninguna institución de prensa. La primera y única pista está en el libro Incestos y Blindajes del periodista e investigador Rafael Archondo (Pp 249, editorial Plural, 2003) y dice lo siguiente:


“La lista incluye una verdadera ola de recién llegados. Muchos de ellos eran militantes del MIR, o muy cercanos a los dos partidos gobernantes (ADN – MIR). Allí comienzan a escribir en “ La Razón ” el empresario Samuel Doria Medina (ex candidato a la Vicepresidencia por el MIR), el parlamentario Luis Gonzales Quintanilla (MIR), el periodista Humberto Vacaflor (muy cercano a Doria Medina), los miristas Julio Aliaga y Wálter Reyes Villa, el diputado y luego senador mirista Hugo Carvajal, etc. Para entonces, (José Luis) Lupo era considerado cercano al grupo más conservador del MIR”. Así grafica Archondo la invasión de miristas en el periódico La Razón para apoyar al gobierno del ex dictador Banzer desde ese matutino.


Con la misma lógica vacafloriana, quien “razonó” que Evo Morales es narcotraficante por ser cocalero y el Vicepresidente es raro por ser afeminado, y por tanto ambos son “sucios”, podemos empezar diciendo que el periodista de marras es mirista o al menos fue mirista de corazón por ser muy cercano a Doria Medina.


Como fue mirista, fue o es un narcovinculado porque el Jefe de ese partido, Jaime Paz Zamora, fue acusado de ser jefe del cártel del MIR por quien luego fue su aliado, Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003). Vacaflor fue mínimamente parte de esa red (si aún no lo sigue siendo) de personas “sucias” que encamaron el poder político con el narcotráfico porque uno de sus amigos miristas, Oscar Eid Franco, fue encarcelado precisamente por la justicia antidroga por el delito de encubrimiento. Y si fue “muy cercano a ese cártel” ha tenido que conocer al inefable “Oso” Chavarría, quien se murió con todo el secreto, pero quedo en la memoria del país como el financiador de las millonarias campañas del MIR con dineros de la venta de la pasta base de cocaína.


Sigamos con el método de la infamia, como muy cercano a Doria Medina, cuando éste era propietario del desaparecido periódico Hoy, Vacaflor fue cómplice de la censura que impuso la dirección de ese medio, encabezado por José Luis Lupo (ex mirista y adenista) para evitar que se publique por un tiempo el escándalo de los narcovínculos.


Queda probada que la deducción, la inferencia y la generalizació n no son buenos métodos porque conducen a conclusiones equivocadas como en el caso de Vacaflor, pues, son producto de razonamientos que caminan sobre el sendero de la imaginación y la calumnia y el periodismo no convive con ésta, sino con la realidad. ¿Seguimos? Hasta el momento quizás dije de lo que no es que es y de lo que es que no es. Tal vez es más mentira que verdad o más verdad que mentira. Mejor la paramos, no vale la pena reproducir los malos ejemplos porque de otro modo clonaremos a racistas, intolerantes, mentirosos, calumniadores, delincuentes, etc.


Y no es que Vacaflor ya no pueda decir nada. Es que no puede presentar lo que él considera como “verdades” con argumentos basados en estereotipos, máxime con los méritos periodísticos que se arroga.  Y no puede hablar de los hijos del presidente o del afeminamiento del vicepresidente metiendo estos hechos para descalificar una actuación política, desde mi punto de vista condenable. Eso es vulnerar los derechos de los niños y también denota discriminació n en otro ámbito.


Seguro que varios periodistas, particularmente aquellos que se sintieron aludidos con la suciedad, seguirán festejando el valor de Vacaflor de buscar la prueba en falacias, pero ese mismo grupo estará maldiciendo al Presidente por utilizar el mismo método de su periodista héroe y llegar a la síntesis de que la prensa es “sucia” y “vendida”. En ambos casos, el lenguaje es de calumnia, infamia e injuria.


No es ético medir con varas diferentes un mismo “dicho”. Los gremios de periodistas y propietarios de medios, como la ANP , gritan su indignación porque el presidente usa la generalizació n para “ensuciar” a toda la prensa, pero guardan un silencio indignante cuando sus afiliados violan sus propios códigos de ética.


Dos comunicadoras españolas, Luisa Santa María y María Casals, dicen que “la generalizació n en el mundo de las opiniones es la puerta abierta para todas las demagogias posibles, por supuesto, para la construcción de grandes mentiras que invalidan cualquier intento de diálogo entre dos o más personas”.


El Presidente -sin que por eso se justifique para nada lo que dijo- recurrió a las mismas armas de algunos periodistas y propietarios de medios, pero éstos se enojaron a tal grado del paroxismo. ¿Por qué es mala la generalizació n del Presidente y por qué nunca cuestionaron la generalizació n de los medios? No dijeron nada cuando leían titulares del siguiente calibre: “Los cruceños no reciben al Presidente”. Falso,  era el comité cívico y un grupo que lo apoya, además un 40% de cruceños votó para ratificar al Presidente. “Para medio país contra Evo”. Falso, los paros no fueron totales, y su fuerza, impuesta a palos, estuvo centrada en las ciudades. “Riberalta ataca un avión venezolano”. Falso, fueron 100 personas. Como amor con amor se paga, el presidente decidió pagar generalizació n con generalizació n. Quien siembra mentiras, cosecha mentiras.


No vale la pena seguir generalizando, pero varios periodistas violan de forma permanente sus códigos de ética, que en varios de sus artículo les pide ser servidores de la verdad y precisos como un reloj suizo en el uso de las palabras y los titulares a la hora de describir hechos.


Pienso que los periodistas no han cambiado mucho, siguen haciendo el trabajo que hacían durante años, cubriendo a los mismos actores que se regodean en las plazas de poder, lo que pasa es que la nueva realidad y los nuevos actores políticos han descubierto sus deficiencias y sus prejuicios. A esto se suma la rebelión de las masas, cuyos componentes ya no se tragan las realidades fabricadas en las oficinas de algunos propietarios y son difundidas por las pantallas de televisión, ondas de radio y páginas de periódicos. Ahora exigen lo que en derecho les corresponde: la verdad.


Los públicos exigen un nuevo papel de los periodistas, pues se cansaron de los periodistas de papel, conformado por ese rebaño que hace grandes titulares a partir de los comunicados que les llegan en papel membretado desde las oficinas de los comités cívicos, las prefecturas o el Palacio de Gobierno; quieren ser visibilizados, reclaman su derecho a ser escuchados, quieren equilibrio entre las kilométricas palabras de los dirigentes políticos y cívicos y sus ideas nacidas a partir de sus necesidades vitales de sobrevivencia. La historia demanda periodistas que dejen los palacios y las sedes lujosas de cívicos o dirigentes sindicales y visiten la realidad, la vida cotidiana de las personas que viven en Bolivia.


¿Qué hacer? Urge pluralizar los medios. Es muy tóxico que haya un pensamiento único en las redacciones o equipos de prensa. Si somos plurales en nuestra casa seres plurales en la cobertura de fuentes. El periodismo es suma de talentos y producto de intensos debates entre periodistas con visiones diferentes sobre una misma realidad, hasta cuajar en un hecho preciso y contundente. Pero, si los periodistas estamos obligados a pensar como el ocasional Jefe de Redacción, el Director o el propietario de medio corremos el riesgo de convertir el periodismo en propaganda; es más, se habrá perdido la moral para exigir pluralismo a las autoridades y habremos reproducido una sociedad autoritaria.


A propósito de este tema, un director de periódico le cambio de cargo y amenazo con despedir a una periodista nomás porque parecía masista. “Y parecía masista nomás porque vivía en El Alto”. Desde ese fatídico día esa periodista vive con la voz embargada y temerosa de expresar sus ideas. ¿Dónde quedó la libertad de expresión? ¿Es ético defender la libertad de expresión si la violamos en una sala de redacción de forma impune y aprovechando un cargo o una condición? La libertad empieza en casa.


Por esta razón, los periodistas deben recuperar y ejercer su libertad de expresión en la construcción de las agendas, en los espacios de opinión de los medios y materializar la columna sindical vigente desde el gobierno de Ovando.


Esto no significa que don Evo Morales deba quedar impune, “Los” periodistas debemos pedir mínimamente que identifique a los “periodistas sucios y vendidos” e instaurar un proceso contra el fascismo de las palabras del poder por ser un ataque injurioso y una vil infamia cometida por una persona que se escuda en su condición de Excelencia. Nosotros pelearemos con lo único que tenemos: el poder de nuestras palabras y nuestra ética para no caer en las aguas sucias del periodismo: la calumnia.


Pero también debemos descubrir y exponerlos a aquellos periodistas que contaminan el periodismo, de quienes Nietszche se burlaba porque los consideraba seres miserables que se ocupan de las aguas sucias de la vida. Muchos de ellos son sucios y sólo tienen poder cuando están en rebaño, aglutinados en una institución, pero, solos son tan indefensos y pobres de conocimiento y espíritu que fácilmente caen ante los designios del... patrón dólar.
JOSE LANZA JOSE LANZA 28/08/2008 a las 09:46


Yo como hombre común, ciudadano común, que como cualquier ciudadano
común, me siento compelido a opinar, sobre su "Nosotros, los
sucios", en el cual pretende hacer "defensa cerrada" de la noble,
pero muy devaluada misión de los trabajadores y trabajadoras de la
prensa.


No tengo 50 años de oficio en nada, solo soy un cincuentón,
preocupado por lo que actualmente pasa en nuestro país. Algunos
cargos sociales electivos desempeñé tratando de hacerlo bien, y por
eso, no me dice mucho que usted se mente así mismo, para pasar luego
a realizar afirmaciones preocupantes y que considero, necesario
comentarlas.


Indica usted, que en ninguno de las funciones que le tocó
desempeñar, vinculado a los trabajadores de medios, ha "tolerado, ni
ocultado ni aceptado que ninguno de sus afiliados asesine a nadie,
como en cambio ocurrió con el Presidente"… Antes de pasar a
comentar esto, recordarle que usted nunca tuvo afiliados, fue la
organización a la que circunstancialmente representaba. Y lo de su
comportamiento, antes que mérito propio, me parece que se debe a
otras cuestiones.


Por aquellos años, los periodistas actuaban por convicciones y los
que se "prestaban" al juego de las dictaduras y autocracias, eran
repudiados por los trabajadores y trabajadoras de la prensa. Pero
por encima de todo, los trabajadores de l a prensa eran perseguidos,
asesinados, torturados por la dictadura movi-falangista de Bánzer.


Y en cuanto a que el señor Morales Ayma, protege a los responsables
de la muerte de los esposos Andrade y hasta los premia como usted
afirma, salta de inmediato una sencilla pregunta: ¿Por qué razón,
usted notable y conocido ciudadano "boliviano", haciendo uso de sus
derechos constitucionales, no se querelló contra éste, según usted,
oscuro personaje que nos gobierna? Y como está claro que no lo
hizo, de ser ciertas sus afirmaciones, es simple y llanamente
cómplice, porque a nadie podrá convencer de que no lo hizo porque no
se lo permitió su nivel cultural y grado de conocimiento de sus
derechos constitucionales.


Usted, aprovechando las libertades y garantías constitucionales que
existen en Bolivia, se permite levantar otra acusación más contra el
Presidente Morales: Narcotraficante. Surge nuevamente la anterior
pregunta: Por qué razón, usted "notable" y conocido
ciudadano "boliviano", haciendo uso de sus derechos
constitucionales, no ha tenido el valor de denunciarlo públicamente
y pedir que los organismos de lucha contra el narcotráfico lo
investiguen en serio, presentar denuncia formal ante el ministerio
público boliviano y desatar una monumental campaña internacional
para que la DEA "corretee" a tan avezado personaje, que con esa
calida d moral ha tenido el cinismo de postularse en reiteradas
oportunidades a la presidencia de la república, ha sido diputado, y
ahora primer mandatario de Bolivia. Le pregunto, si es que no
siente usted cómplice de él.


Luís García Meza, por si no lo recuerda usted, no solo usó a las
Fuerzas Armadas para atacar a los medios, usó también paramilitares
bolivianos y extranjeros para asesinar a periodistas como Luis
Espinal Camps, ante lo cual estoy seguro usted guardó silencio;
cerró el parlamento y obligó a esa gran mujer, doña Lidia Gueiler
Tejada, a renunciar a punta de revolver, fusionando política y
narcotráfico, Estado y Narcotráfico, y a través de su cancerbero el
otro Lucho, Arce Gómez, sentenció a todos los que se le oponen para
que "anden con su testamento bajo el brazo"… Me pregunto, si usted
algo sobre eso. En caso de ser ciertas sus "acusaciones", se
atrevería a conducir una cruzada nacional e internacional para
someter a juicio de responsabilidades al Presidente Morales, como en
su momento sabiendo lo que eso implicaba hizo, por ejemplo, el
actual Alcalde de la ciudad de La Paz , el Doctor Juan del Granado
Cossío, y de ser así, pregunto porque no empezó a liderar
tan "loable empresa".


Me parece que usted, no tiene límites en ese su enfermizo afán de
denigrar al presidente Morales, y se nota claramente esto, cuando
llega a mentar a los hijos extramatrimoniales de éste, lo cual no es
para nada de incumbencia suya, además que él habló abiertamente de
su existencia y reconoció que no fue precisamente muy cuidadoso en
velar integralmente por ellos. Pero además, usted no conforme con
ello, se refiere al "también afeminado vicepresidente". Tengo la
impresión de que al margen de su claro estado paranoico y
sociopático, usted adolece de homofobia en fase crítica. Si
Morales fuera afeminado, igual según usted, a su vicepresidente,
pregunto si esto realmente representa alguna limitación para ejercer
las primeras magistraturas del Estado boliviano, en un siglo donde
gays, lesbianas y trabajadoras sexuales reivindican derechos en
todas las sociedades del mundo. El ser afeminado, obviamente no
tiene mucho que ver con prácticas homosexuales, que al darse entre
personales responsables y sin que medie presión alguna, son
universalmente aceptadas hoy en día como una opción sexual.


En lo que se refiere a la "pobretología", tan cuestionada por usted,
me parece que también "le pela de cabo a rabo", pues Morales no
especula con su origen humilde y de pobreza crítica, lo que aún lo
hace similar o igual al grueso de la población boliviana, y me
parece que si pide respeto por haber sido pobres, no se equivoca,
pues es hasta bíblico, y el propio Cristo lo hizo, cuando
sentenciaba que "los últimos serán los primeros" y recomendaba entre
tantas otras cosas vinculadas al amor al prójimo, pagar
correctamente a los obreros, no hacer pasar hambre a nadie, dar de
beber al sediento, compartir lo que se tiene, mandatos de los que
gente como usted parece que nunca fueron informados y por tanto, no
los toman en cuenta. Pregunto, si acaso es más vergonzoso pedir
que respete "nuestra condición de pobres", que establecer que la
propiedad privada, cumpla o no cumpla función social alguna, es
sagrada. Me pregunto, si es que acaso es más vergonzoso pedir
respeto a la condición de pobres, que tomar como algo natural en la
administración pública, en el poder judicial, en el ministerio
público y en todo negocio público, que solo el que tiene plata vale
y puede hacer valer sus "derechos", o mejor entendidos como
privilegios y caprichos.


Me pregunto si usted alguna vez escribió, acerca de la necesidad de
que en Bolivia, los trabajadores y trabajadoras de la prensa sean
mejor remunerados y dejen de ser tratados como fichas de poco valor
en el exitoso negocio de la comunicación. Si en algo tiene razón
usted, es que también los trabajadores y trabajadoras de la prensa,
tienen salarios miserables y encima se los obliga a exponer su vida
y lo que es20más grave, se los pone como carne de cañón para que el
pueblo descargue la ira que acumulan por los abusos de esa tan
vapuleada libertad de expresión y derecho a la información, pero
reitero, estoy seguro de que usted nunca ha escrito nada sobre eso,
seguramente dirá, todos tenemos el derecho a elegir de qué y cómo
vivimos.


Coincido con usted en que los verdaderos periodistas dan la cara en
toda circunstancia, y es más, exponen sus vidas al cubrir
situaciones de violencia y todo a cambio de salarios miserables, y
encima saber que en caso de ser víctima de circunstancias extremas,
su caso será vapuleado, manipulado, distorsionado, para seguir
sosteniendo el statu quo. Me pregunto, si usted escribió o hizo
algo, cuando estaba al frente el año 71 de la Federación Nacional de
la Prensa. Estoy seguro de que no hizo absolutamente nada.


Y hablando de su reclamación al presidente Morales por su aparente
falta de valor civil, del miedo que según usted caracteriza todos
sus actos, debo preguntarle si además del presidente – dictador René
Barrientos Ortuño, conoce alguno que haya sido capaz de lanzarse al
ojo de la tormenta en situaciones críticas, como lo hizo éste cuando
ingresó por la localidad cruceña de Lagunillas al Ñancahuasu. Pero
eso sí, le recuerdo que presentarse como mandatario a los ojos de
tormenta, no suele ser entendido por nadie "con dos dedos de frente"
como acto de coraje, sino como provocación abierta que solo
contribuye a incrementar las condiciones de violencia, que usted con
todos sus "escritos" parece buscar a gritos, ignorando que
bolivianos y bolivianas, claman por diálogo sincero y constructivo.


Si de coraje podemos hablar, deberíamos recordar que cuando Evo
Morales era dirigente cocalero activo fue torturado hasta ser dado
por muerto por agentes de la DEA y lanzado a un barranco y a partir
de ahí, surge un hombre dispuesto a dar su vida por la
transformación social en el país, y en lugar de construir una salida
foquista o violentista, encabezó un movimiento socio – político que
lo ha llevado a la primera magistratura del Estado. Seguramente
otras personas, inteligentemente en caso de sobrevivir, hubieran
optado por la "digna retirada".


Me parece que sin tener una verdadera autoridad moral para hacerlo a
nombre de los trabajadores y trabajadoras de la prensa, ya que desde
mi perspectiva la antigüedad en un oficio no resulta suficiente para
arrogarse autoridad alguna, remata usted su "nosotros, los sucios",
con una triste y penosa frase: "como periodista, yo le digo a Evo
Morales que se lave las manos antes de hablar de los periodistas".


Triste, demasiado triste expresión para un ciudadano que indica
tener 50 años de antigüedad en el oficio de periodista, porque usted
finaliza su escrito, pidiéndole al presidente Morales, que sea igual
que Poncio Pilatos, que sintiéndose incapaz de actuar con valor y
justicia ante la masa judía enardecida y manipulada por la
gerontocracia religiosa de la época, pidió un recipiente
para "lavarse las manos" de esa sangre inocente.


Si algo no tiene el presidente Morales, y que usted parece sobrarle
es el espíritu de Poncio Pilatos, que por falta de valor civil optó
por lavarse las manos para ordenar el "ajusticiamiento" de Cristo y
que con ese simbolismo, los resultados de ese cobarde acto recaigan
sobre el pueblo de Dios, al que el Cristo defendió….


Si de algo debe estar usted seguro, es que el pueblo boliviano que
cree en el cambio y sigue a Evo Morales como su conductor, no son
ese rebaño de ovejas en que convirtió la jerarquía religiosa judía a
su pueblo en las épocas de Cristo, pero eso sí parece estar cada vez
mas claro que usted quiere poner en la picota la cabeza del indio
Morales para que el "confundido pueblo" por "opinadores" como usted,
liberen al "barrabás media – lunero" de Rubén Costas Aguilera, para
que continúe haciendo de las suyas en este mundo de Dios.


Para acabarla, expresarle mi sincera preocupación, pues es primera
vez que leo que una persona con "oficio" en el periodismo, pide a
otra "lavarse las manos, antes de hablar". Pensé que el dicho
popular, habla de "lavarse la boca, antes de hablar de…" Debo
imaginar, que ha sido otro de sus clásicos "lapsus dedus".


Marco Antonio Aimaretti Aguilera
Marcoaimaretti@yahoo.es
Ciudadano boliviano, Carné de Identidad Nº 1562385 – SC
Nacido el año 1957, en Camiri, pueblito que dio todo lo que tenía en
sus venas, para que hayan losetas y ricachones en la ciudad de Santa
Cruz de la Sierra , donde vivo ahora y veo con tristeza
que "periodistas" como usted empiezan a abundar, aunque es necesario
indicar que la balanza parece inclinarse todavía al lado de los que
intentan por lo menos cumplir su noble misión, sin
asumirse "mercenario de la comunicación".


Jose Luis Catacora Jose Luis Catacora 29/08/2008 a las 18:11
Los poderes mágicos que algunos y algunas le atribuyen a Evo Morales parecen encontrar cada vez más asidero en los hechos. S. E. ya no sólo aparenta usar misteriosos sortilegios para controlar las riendas del capitalismo global y convertirse así en responsable de una inflación importada y acentuada por inclemencias metereológicas. Ahora, además, parece dotado del don de la videncia y la capacidad de la profecía. O eso al menos es lo que puede deducirse del último affair entre el ejecutivo y “el gremio” de los periodistas: S. E., con sus destempladas y descomedidas declaraciones, no describió el estado de una situación actual, sino un hecho que iba a verificarse días después. En efecto, hasta el 24 de agosto, día en que Evo Morales osó a referirse al gremio de los periodistas “...sin lavarse las manos…”, en Bolivia había exactamente el mismo muestrario, variado y amplio, de especímenes periodísticos que se encuentra en cualquier país. Mezcla’os con Espinal, Von Vacano o don Richard-me-juego-el-pellejo-por-informar, van el licenciado en literatura con ínfulas de comunicador y de estadista fracasa’o, don chupamedias de dictadores (autoproclamado escritor y diplomático, más conocido como el Montaner borracho), el que cree que los charangos son una secuela de la viruela, y, por supuesto, Carnera y San Martín: igualingo que en las vidrieras irrespetuosas de los cambalaches. Y herida por un sable sin remache, veíase laburar a la fauna periodística boliviana menos interesada en informar profesionalmente que en conservar sus precarios empleos.
Nada de eso, por supuesto, ensuciaba a los periodistas. Personalmente dudo mucho que, hasta que S. E. planteara que a los trabajadores de la prensa les hace falta un buen baño, hubiésemos tenido algo así como “periodistas bolivianos sucios”. Pero definitivamente su declaración los hizo aparecer como por arte de magia. De muestra, véase un botón vaca-florista: la suciedad hecha letra. Porque...
...sucio, muy sucio, recontra sucio es usar una tribuna mediática para disparar descalificaciones homofóbicas...
...sucio, muy sucio, asquerosamente sucio, cuando no carente de inteligencia y hasta insultante con los lectores, es transformar una ironía en una confesión autoincriminatoria...
...sucio, muy sucio, nauseabundamente sucio es decir que no se ha aceptado asesinatos cuando el periodista no acepta cuando aprueba, sino cuando calla… Y vaya que estuvo calladito cow-flower, secretario general de la federación de la prensa en 1971, cuando hacía falta denunciar asesinatos, persecuciones y desapariciones de sus conciudadanos, muchos de los cuales eran también sus propios colegas...
...sucio, muy sucio, vomitivamente sucio, cuando no insulsamente autocontradictorio, es que vache-fleur diga que es sucio cobrar y sacar provecho de los muertos después de escribir una columna (pagada) en la que mienta a los difuntos esposos Andrade...
Nadie entendió la alocución de Evo Morales. La suya no fue la descripción de una situación actual, sino una profecía de futuro. O, más bien, un conjuro mágico. Dijo “...háganse los periodistas sucios...” y apareció Vacaflor. ¿Le habrá faltado a cow-flower lavarse las manos después de salir del inodoro y antes de escribir la columna en defensa de su ya malogrado gremio?
P. D. en segunda persona: por favor vache-fleur, no hundas más la credibilidad de los periodistas bolivianos, que ya bastante mancillada está sin tu regresión primitiva a la homofobia inquisitorial…

Fuente:  http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2008083001 
Ego Ipse Ego Ipse 30/08/2008 a las 06:58
los bolivianos deberian saber que no los quiere nadie, ni siquiera en su propio pais. Los he visto en
diversos paises y en todos lados son similares,en LA ARGENTINA, un noble pais dirìa de los pocos
en el mundp(por ahora),donde han entrado sin mayores contratiempos lo ùnico que han hecho es
villas miserias o bolivianos explotadores de sus mismos paisanos, mucho peor que los demonizados
blancos.Sepan que son una cultura arcaica y retrogoda y NO LOS QUIERE NADIE, vuelvan a sus
cerros y a vender ajo a su por ahora pais( en la media luna  tampoco los quieren).Son traidores
y miserables, lo denunciaron e hieron matar al ùnico blanco que los pretendiò ayudar, EL CHR.
Vuelvanse , no los quiere nadie, cagadores asi le pagaron aLA ARGENTINA, con gas mas caro,
pero el verso del gas boliviano ya termina ,no se olviden bolivianos ,nosotros no lo olvidaremos.
CARLOS WERNER CARLOS WERNER 12/09/2008 a las 23:02
Yo creo que tanto los bolivianos y los periodistas son todos sucios analfabetas e ignorantes y muertos de hambres sin ofender. 
Argentino Argentino 29/04/2009 a las 07:25
Yo también soy un joven periodista que con 24 años ya conoce de los peligros de esta profesión, fui corresponsal de un medio de comunicación en los enfrentamientos de pando donde murieron muchos hermanos bolivianos y esta vivencia me da la pauta para decir que prefiero ser un periodista a ser un asesino que jugó con la vida de los pandinos y se dio el lujo de meter a personas inocentes a la cárcel de San Pedro en la ciudad de La Paz.
Señor presidente que usted me llame sucio periodista es tonto cuando el sucio y corrupto fue el que participo del contrabando de 33 camiones en Pando, quiero recordarle también que los sucios son los que se roban el dinero del estado o ya se olvido de su amigo de campaña Santos Ramírez quien hoy es la bandera de su gobierno masista de la lucha contra la corrupción.
Me siento orgulloso de ser periodista y no cocalero por qué no quisiera para mi futuro lo mismo que hoy tiene su compañera de partido Margarita Teran quien fue encontrada con una importante cantidad de droga en su poder acaso no se dan cuenta que están matando a nuestros hijos con ese producto.  
Quisiera hacerle recuerdo para terminar de los muertos de la Calancha en Sucre y solo le informo del dicho popular NO SE HACE TANTO COMO SE PAGA.
ERNESTO TEJERINA ERNESTO TEJERINA 11/11/2010 a las 21:54

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