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La soledad de Evo

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La soledad de presidente

La renuncia de Román Loayza al MAS, producida la semana pasada junto con su anuncio de que se postulará a la presidencia, es un golpe muy duro para el presidente Morales aunque le sirve para definir con claridad su proyecto político.
Muchas deserciones: El golpe es parte de una andanada si se recuerda que también la semana pasada se dieron otras deserciones. La Confederación Indígena de Pueblos Originarios del Oriente (CIDOB) anunció que se desmarcaba del MAS, un poco antes de que se conociera la decisión similar de los guaraníes del chaco tarijeño, de algunos colonizadores de Yapacaní y de los trabajadores fabriles de todo el país. El anuncio más noticioso de esta fiebre de deserciones la hicieron los trabajadores de la prensa de El Alto, que rompieron con la Central Obrera Regional (COR) por considerarla “demasiado” vinculada al MAS.
Éxitos presidenciales: Estos duros golpes parecen injustos, pues se producen cuando el presidente acaba de dar dos golpes de escena espectaculares pensando en su candidatura para diciembre: en la ONU tuvo un rutilante éxito al proponer que el Día de la Tierra se llama “Día de la Madre Tierra”, y otro golpe es el “descubrimiento” de un grupo terrorista (ver página 1).
El caso de Loayza y los indígenas refleja la decepción de los pueblos originarios por la poca representación que tendrán en el futuro parlamento, pero sobre todo por el poco peso que tienen en el manejo del gobierno. Loayza, un fundador del MAS, dice que los ministros que están junto al presidente son infiltrados de la derecha presuntamente desplazada del poder.
Nombre del vice: Estas deserciones se producen cuando el presidente ha decidido que en diciembre se presentará a las elecciones llevando a su actual vicepresidente como su compañero de fórmula. Se sabe que varias mujeres de la cúpula masista aspiraban a ser llamadas por el presidente, por aquello de que debe haber una distribución equitativa de género. La ministra de Coordinación parlamentaria, Rebeca Delgado, una de las más brillantes y carismáticas defensoras del gobierno ante los medios, renunció la semana pasada.
A tres años de haber asumido la presidencia, hay un numeroso sindicato de ex colaboradores del cocalero. Los reproches que algunos de ellos le hacen aluden a que Morales se ha endiosado y que sólo escucha al grupo de blancoides que se ha organizado en el Palacio Quemado. Dicen que Morales habla de los indígenas, recibe apoyo internacional en nombre de ellos, pero no los toma en cuenta para nada cuando tiene que adoptar políticas de gobierno.
El dilema central: Pero las dudas del presidente van más allá de los detalles de raza. Se trata de dilemas que le plantean sus ministros, porque le obligan a definir si esto será socialismo del siglo XXI o simplemente otro gobierno repleto de corruptos.
El tema del litio se presentó como divisor de aguas. El ministro Oscar Coca insiste en que las empresas extranjeras deben tener más de 50% de las acciones, pero el presidente Morales le ha dicho que en ese caso sería igual que Gonzalo Sánchez de Lozada.
El dilema está intacto.

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