Avisar de contenido inadecuado

Una sobredosis de votos

{
}

Recuerdos del presente

Una sobredosis de votos

Humberto Vacaflor Ganam

Nunca se sabrá si los votos que el MAS recibió en diciembre fueron auténticos o fraudulentos, pero ciertamente fueron excesivos. Han provocado que el gobierno pierda un poco el control de sus actos, como ocurre con quienes han recibido una sobredosis de algún elemento extraño.
El haber precipitado la destitución y reemplazo de todo el poder judicial fue el primer síntoma de que el organismo del MAS no podía asimilar aquel 64% de diciembre. El segundo síntoma es la especie de inquisición que ha decidido aplicar contra quienes, en el presente o en el pasado, hubieran osado pensar de manera diferente al presidente Morales. Los instrumentos de tortura son las leyes que el Órgano Legislativo Plurinacional aprueba con voto de urgencia, e incluso sin voto.
Quizá el que muestra con más dramatismo los efectos de esta sobredosis es el presidente Morales quien desde diciembre actúa como si estuviera por encima del bien y del mal. Llamar delincuente al pobre preso político que murió de hambre en una cárcel del GULAG cubano es incluso más torpe que el haber llamado “delincuentes confesos” a los ex presidentes, o haber hecho acusar al Cardenal Julio Terrazas de corrupto, o haber llegado a amenazar al electorado con el chantaje de que su gobierno se entiende mejor con los alcaldes y gobernadores del MAS que con los “traidores” o “conspiradores” de la oposición.
Estas manifestaciones de la sobredosis tienen que provocar algún efecto. Fue la Comisión de Derechos Humanos de la ONU el primer organismo internacional que se atrevió a romper el éxtasis de encantamiento en que están los extranjeros respecto del gobierno del “primer presidente indio” de Bolivia.
El informe sobre derechos humanos en 2009 fue la primera expresión -todavía tímida- de extrañeza por el control que tiene el gobierno de la justicia. Y Dinamarca suspendió su ayuda.
¿Qué pasa con el encanto interno? Parecería muy difícil esperar algún cambio, pero, como dijo Galileo, “eppur si muove”.
Algo está cambiando en el país desde diciembre, además del grado de soberbia del gobierno. Que la alcaldía de La Paz sea disputada palmo a palmo por un partido que por momentos parecía haber olvidado que su nombre es “sin miedo”, dice mucho. Que las encuestas den un tercer puesto al MAS en Achacachi es un cambio muy grande. Que la “media luna” se mantenga casi intacta a pesar de los votantes “mitimae” que el MAS llevó a Tarija y Pando, muestra de que el comportamiento provocado por la sobredosis está desalentando al electorado.
Si este domingo los votos del MAS, sumados, no pasaran de dos millones, querrá decir que ese partido ha perdido un tercio del apoyo que tuvo en diciembre. Querrá decir que el electorado ha advertido que el paciente no ha podido tolerar la sobredosis de votos. Que no se los merecía. “Mi cariño no fue ni comprao ni vendío, sino que lo regalé; porque yo soy desprendío y doy las cosas sin ver si se las han merecío”. El verso del andaluz Manuel Benítez Carrasco termina: “mira si seré desprendío que ayer, al pasar el puente, tiré tu cariño al río”.

{
}
{
}

Deja tu comentario Una sobredosis de votos

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.