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Se acabó el gas; sólo queda la coca

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Recuerdos del presente

Se acabó la era del gas

Humberto Vacaflor Ganam

Muy poco duró, para  Bolivia, la era del gas natural. En la historia del país, a grosso modo, la era de la plata duró desde 1545 hasta 1885, le siguió la era del estaño, que llegó hasta 1985 y luego la era del gas duró lo que un suspiro.
La era de la plata nos dejó una república, la era del estaño nos dejó el liderazgo paceño y la era del gas no nos ha dejado nada.
Es que el gas tiene un competidor demasiado grande. En efecto, detrás de todas estas eras, como telón de fondo, sin hacer mucho ruido al principio, estaba la coca, que ahora domina la economía boliviana. Y también la política.
Acerca del gas natural, un informe firmado por Gideon Rachman y publicado en el Financial Times, dice que el mundo está obsesionado por el “shale gas”, es decir el gas contenido en las rocas llamadas lutitas.
El haber creado la tecnología capaz de extraer el gas de esas rocas ha hecho que Estados Unidos, donde se encuentran los mayores yacimientos de lutitas, se haya convertido en el primer productor de gas del mundo en 2009, superando a Rusia por primera vez en diez años. Un solo yacimiento, el Marcellus Shale, mide unos 139.000 kilómetros cuadrados y abarca los estados de Nueva York, Pennsylvania, Ohio  y West Virginia.
Dice Rachman que debido a la irrupción del “shale gas”, han quedado sin uso todas las instalaciones que había construido Estados Unidos para recibir gas natural licuado de ultramar. Por lo tanto, todos esos proveedores están ofreciendo el producto a otros países, como los europeos, que ahora han decidido decirles “no, gracias” a los rusos y su gas, y lo hacen con mucho gusto.
De todo esto, queda para Bolivia una posición muy incómoda. Todos los países que se lanzaron a la carrera de producir GNL para vendérlo a Estados Unidos, están ofreciéndolo a otros compradores, como a Argentina, Brasil –nuestros clientes-, Chile y todo país que quiera comprar gas… barato.
En marzo pasado, el GNL que compró Argentina en Bahía Blanca costó 7 dólares el millón de BTU, muy parecido al precio del gas boliviano. Para recibir mayores volúmenes de gas boliviano, Argentina necesitaría construir gasoductos muy costosos, mientras que para seguir recibiendo el GNL, no necesita hacer ninguna inversión. Por eso será habilitado el puerto de Escobar, a fin de tener más terminales para los buques con GNL.
Ahora, en suma, se presenta como obligación el cumplir la consigna de “el gas para los bolivianos”, que dominó los días turbulentos de principios de esta década.
Habría que avanzar, pero de veras y no de burlas, en la red domiciliaria, construir plantas termoeléctricas para llevar energía barata a los hogares bolivianos que no reciban gas, y exportar el excedente.
Eso de industrializar el gas también habría que hacerlo con hechos. Para eso quizá haya que buscar gente más capacitada que la que está a cargo del proyecto Mutún, que en tres años no han resuelto un tema burocrático elemental. Y los bolivianos –que estamos en la era de la coca y sus derivados- seguimos sin ingresar a la edad del hierro.

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Comentarios Se acabó el gas; sólo queda la coca

TRISTE, muy triste y sin comentarios. A lo que se llega con posicionamientos ideologicos y parcializaciones.
oscar oscar 05/07/2011 a las 13:31
TRISTE, muy triste y sin comentarios. A lo que se llega con posicionamientos ideologicos y parcializaciones.
oscar oscar 05/07/2011 a las 16:02

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