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Referéndum en el estadio

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Recuerdos del presente

 

Entre dos dictaduras

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

Hace 35 años se vivía en Bolivia una situación parecida. Un dictador se estaba yendo y dejaba una herencia muy difícil.

Hugo Banzer había gozado de excelentes precios de los minerales y del petróleo pero al mismo tiempo endeudó al país como nunca en su historia.

Las condiciones de ahora son similares. El gobierno de Evo Morales goza de los más altos precios de los minerales en toda la historia y deja (si llegara a irse, tras el referéndum del estadio de La Paz) una deuda muy pesada.

A los pocos meses de la partida de Banzer hubo que suspender las exportaciones de petróleo a la Argentina, porque la producción había caído. Ni siquiera estaba garantizado el consumo interno de derivados del petróleo, a tal punto que se pensaba transformar los automotores para que funcionen con GLP.

Ahora, las importaciones de derivados del petróleo están creciendo y se habla de la urgencia de que todo el parque automotor pase a consumir gas natural. Gobiernos gemelos.

Por los días post-Banzer se debatía acerca de las reservas de gas natural, porque había el proyecto de comenzar las exportaciones a Brasil.

Las informaciones sobre las reservas eran, como ahora, totalmente inciertas. El gobierno de Juan Pereda sostenía que las reservas eran de 5,9 TCF pero personalidades tan importantes como Marcelo Quiroga Santa Cruz, Enrique Mariaca, Gustavo Luna y Guido Capra manejaban otras cifras, con un promedio de 4,3 TCF. (Bolivia Económica N. 9, Noviembre 1978).

Es decir que hace 35 años se decía que las reservas eran de 5,9 TCF, un poco por debajo de la certificación que el gobierno de ahora persiste en ocultar, de 6,35 TCF.

Quiroga Santa Cruz decía que el país necesitaba contar con reservas suficientes para atender una demanda de 9,4MM m3/d, entre consumo doméstico, hierro esponja y energía termoeléctrica. Capra calculaba 8,2MM m3/d.

La realidad actual muestra que los requerimientos del mercado interno superan en mucho esas cifras. En este momento, el consumo interno está en 7,93MM m3/d, sin incluir todavía los 8MM m3/d que la Jindal quiere para el Mutún, lo que se requiera para nuevas termoeléctricas ni para la tan cantada, pero solo cantada, industrialización. Es decir que el gas con que cuenta ahora el país no es suficiente para atender la demanda interna.

Como Pereda hace 35 años, el gobierno de Morales se niega a discutir la conveniencia o no de exportar un gas natural que los bolivianos necesitan para el consumo interno. Unos luchadores sociales propusieron en 2003 que el gas sea para los bolivianos, pero el gobierno actual no parece haberlo entendido.

El actual gobierno acaba de difundir un Balance Energético Nacional que toma en cuenta las cifras de las reservas de gas ofrecidas hace cinco años por la empresa De Goldyer & MacNaugton. Y se empeña en ocultar el informe del año pasado.

La economía del país se ha manejado muy mal. Parece que Bolivia tuviera la mala suerte de que toda vez que existen precios buenos para sus productos, hay aquí un gobierno inepto. Son buenas rachas desperdiciadas.

Menos mal que ahora los bolivianos, igual que en 1978, muestran una fuerte ansiedad electoral, para cambiar las cosas.

 

 

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