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Los puertos que quedaron sin país

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Economía de palabras

Los puertos sin país

Humberto Vacaflor Ganam

 

El debate con Chile se ha politizado, como siempre. De este lado, el presidente Evo Morales decidido a mantener una bulliciosa demanda, sobre todo ahora que quiere la tercera reelección. Del otro lado, un gobierno sumido en la inoperancia y la corrupción, lo que le daría méritos para afiliarse a la corriente del “socialismo del siglo XXI”.

Dos gobiernos que tratan de ocultar un pecado compartido: el contrabando en la frontera común. Ahora la ruidosa campaña del gobierno Morales sólo habla de los nueve detenidos por los carabineros chilenos. Nadie explica y nadie pide explicación de qué hacían los camiones chilenos, cargados de mercadería, tan cerca de la frontera con Bolivia, que los bolivianos ahora detenidos estaban a punto de robar. ¿Fueron llevados hasta el lugar para provocar a los ladrones bolivianos? ¿Un señuelo? ¡Por favor! Todos sabemos que en el contrabando, y no solo de ropa usada sino también de otras cositas, como droga, hay organizaciones que abarcan a los dos países.

Para la platea de ingenuos, el show de los nueve detenidos, con llantos y protestas de un lado y con poses de justicia seria y civilizada, del otro lado.

Mientras tanto, la ropa usada sigue entrando normalmente. Incluso si hay huelga de los aduaneros chilenos, esa actividad no se frena. De este lado de la frontera, empresas millonarias que llevan la ropa hacia todo el territorio y hacia otros países, con boutiques bien instaladas en Paraguay y Argentina. Del lado chileno, otros “hombres de negocios”, que empresarios no son, muy prósperos.

Y la perorata no termina, aunque haya terminado el tono de lamento.

La realidad es más compleja. Tras la guerra del Pacífico, Bolivia quedó como un país sin puertos, pero del otro lado quedaron varios puertos sin país.

Desde entonces, Bolivia, con generosidad y desprendimiento, ha mantenido a esos puertos usándolos intensamente, como si fueran propios, como abnegada madre patria, aunque con las dificultades burocráticas creadas por el país que se quedó con ellos.

Tan desprendido en este país sin puertos que, por mantener a esos hijos pródigos, ha olvidado que tiene opciones en el Atlántico, como Puerto Busch o los compromisos pendientes de Brasil para facilitar el acceso de Bolivia al Amazonas.

Por el rezago que tiene, Puerto Busch es también un puerto sin país.

Vacaflor.obolog.com

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