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Premio Nacional de Periodismo-Discurso

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Humberto Vacaflor Ganam

Discurso al recibir el Premio Nacional de Periodismo 2009, el 7 dic 2012

 

Espero que no se haga costumbre entregar premios con tres años de demora. Sería toda una confusión.

A los colegas que recibieron el premio en estos últimos tres años yo los felicito.

Pero hay que admitir que aquí hay una discriminación. No puedo dejarla pasar por alto.

No sé si el discriminado fue el objetado por el gobierno o los que no fueron objetados. Entre nos, yo les digo que para mí, la objeción de este gobierno fue un honor extra.

El premio no entregado era el más famoso de todos. Pero este directorio decide pagar la deuda rezagada y esto hace que se rompa el encanto del premio que no era entregado.

 

Hace tres años yo tenía un discurso muy bonito, les aseguro. Y si éste no les gusta, ya saben quién es el culpable.

 

Ahora vamos al tema.

Estuve a punto de pedir que la entrega de este premio sea aplazada nuevamente.

Es que hoy, 7 de diciembre, iba a ser un día triste para el periodismo. Hoy debía aplicarse la peor ley contra la libertad de prensa en Argentina.

Menos mal que la justicia, que allí todavía es independiente, aunque está muy presionada, escuchó los alegatos del grupo Clarín. De todos modos, sigue pendiente esta espada de Damocles sobre el periodismo argentino.

Yo tengo mucho cariño por Argentina. Después de haber sido becado en Roma para estudiar periodismo, me tocó la Beca Banzer, el exilio, en Argentina, donde nació mi hijo.

Allí trabajé como periodista y aprendí de grandes colegas. Además, fui corresponsal de Clarín en Bolivia durante varios años.

Esperemos que los caprichitos de la señora Kirchner sean derrotados por el espíritu democrático y por las instituciones democráticas argentinas.

 

¿Qué tienen estos gobiernos contra el periodismo libre?

¿Por qué en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina hay el deseo de acabar con la libertad de prensa?

¿Por qué estos gobiernos, que decían haber creado el “socialismo del siglo XXI”, terminan como los fascistas del siglo XXI?

¿De dónde viene el odio por el periodismo libre que tienen estos regímenes?

Los estilos de actuar de esos gobiernos son diferentes.

El gobernante venezolano grita órdenes a sus seguidores y les dice: “Nacionalícese” este canal de Tv, este periódico, esta radio, lo que sea.

El ecuatoriano, con voz menos potente, voz de adolescente, ordena a sus jueces que multen a los medios que osan criticar sus políticas económicas.

La presidente de Argentina aprueba leyes y presiona a jueces para reducir la libertad de prensa en su país.

Aquí, ya sabemos, el estilo es menos directo, menos abierto, es disimulado.

Para decirlo con claridad, el estilo es ladino: aquí, lo que hace el gobierno es pedir a algunos empresarios amigos que vayan comprando los medios que molestan.

Con recursos que uno nunca sabrá qué origen tienen, estos medios son comprados y puestos en manos de gente que se ha hecho periodista de repente. En manos de testaferros.

Y en todos estos países, el fascismo del siglo XXI presiona a los medios con otro tipo de armas, como el aparato tributario.

 

El propósito de todos ellos es el mismo: reducir la libertad de prensa, es acabar con el periodismo libre.

 

Para entender este comportamiento hay que tomar en cuenta que el periodismo está en la base de la democracia.

Quizá sea muy osado decirlo, y poco modesto de parte de un periodista, pero se podría afirmar que el periodismo es la base, e incluso el origen de la democracia en todo el mundo.

 

Lo hizo notar hace poco, en el Foro Iberoamérica, al que me honro en pertenecer, el presidente chileno Ricardo Lagos.

Lo dijo con una frase impactante: La democracia es un invento de Gutenberg. Eso: que la democracia es un invento de Gutenberg.

 

Repasemos fechas.

Gutenberg inventa la imprenta de caracteres móviles en el año 1445.

Un siglo y medio después, en 1605 se crea el primer diario del mundo, en Estrasburgo, Alemania.

Un total de 18 diarios se crean desde esa fecha hasta 1785 en Europa, cuando en Londres se funda el famoso The Times. Yo estaba viviendo en Londres cuando se celebró el bicentenario del más antiguo diario inglés. Tengo un facsímil de la primera edición.

 

Vuelvo a citar al presidente Lagos en una conversación con Carlos Fuentes:

“Hasta entonces, hasta que surgió el periodismo escrito, los temas de interés general ya no los despachaba solamente el rey con su gente, sino que todo el mundo tenía acceso, todo el mundo podía saber de política exterior, de economía, de impuestos.

“Los ingleses, por ejemplo, podían conocer que al otro lado del canal de la Mancha unos filósofos franceses hablaban de la división de poderes, de un sistema más democrático.

A partir de ahí las instituciones democráticas comienzan a tener una lógica, una lógica restringida, eso sí, a los que sabían leer.

“Hasta que llegó la radio y podían enterarse de los temas públicos quienes podían escuchar. Y entonces se dijo, bueno, que voten también los analfabetos.”

 

Es decir que el periodismo está en la base de la democracia. No ha inventado la democracia, la ha hecho posible. Ha permitido que la política no sea de unos cuantos sino que todos estén informados y puedan opinar sobre temas de interés general.

Los medios de comunicación, como lo dije cuando recibía un premio hace diez años, son la democracia pura.

Nadie obliga a nadie a leer un diario, a escuchar una radio, a ver un canal de Tv.

Todos los días, los medios se someten a referendos revocatorios. Y la gente elige, con toda libertad.

Si a alguien no le gusta un medio, lo cambia. Deja de comprar el medio escrito que lo haya decepcionado y compra otro, hasta encontrar el que va mejor con su manera de pensar.

Revocatorios de todos los días. Eso es el periodismo, son los medios.

¿Será por eso que los odian los que no creen en la democracia?

Quieren obligar a la gente a recibir un solo mensaje. Y quieren que nadie les moleste en sus decisiones.

Es decir que quisieran tener el monopolio de la información y del poder, como el que tenían los reyes antes de que aparecieran los medios de comunicación.

Envidian a los monarcas que gobernaban sin que nadie los observe, recibiendo los aplausos de sus colaboradores.

Quisieran volver el reloj de la historia hasta antes de Gutenberg, antes de la invención de la radio y la Tv.

Y odian, por supuesto, la libertad que ha traído la red Internet.

 

La red Internet. Para hablar de esto quiero hacer una mención, con todo respeto y con toda la admiración del mundo, a Jorge Luís Borges.

Borges solía repetir una frase del senador romano Caio Tito, que suena así

Verba volant, scripta manent.

La palabra hablada vuela, la escrita permanece.

 

Lo mencioné hace un año en el Foro Iberoamérica que se realizaba en Río de Janeiro, cuando se hablaba sobre los medios modernos de comunicación. Y tuve la enorme satisfacción de que don Carlos Fuentes me felicitara.

Borges solía hacer una aclaración sobre esa frase latina.

Decía que, al revés de lo que se pensaba en el siglo pasado, en el tiempo previo a la red Internet, Caio Tito no la pronunciaba para recomendar que quienes quieran comunicar algo usaran la palabra escrita, sino al revés: recomendaba usar la palabra hablada, porque vuela.

Caio Tito tenía razón. La palabra escrita en su tiempo se mantenía quieta, permanecía, pero permanecía en bibliotecas, porque había una sola copia. Como nos lo mostró Umberto Eco en el Nombre de la Rosa.

 

Parece que Caio Tito tuvo razón hasta que llegó la red Internet.

Porque ahora, con las redes sociales, con los teléfonos inteligentes, con los tablets, la palabra escrita también vuela.

Para decirlo en latín: verba volant, scripta etiam.

La palabra hablada vuela, la escrita también.

Vuelvo a citar a Ricardo Lagos. En el foro de este año, hizo un comentario muy expresivo sobre el efecto que tienen los medios modernos en la comunicación y en la política.

Dijo que, con el twitter él envía mensajes y a los segundos tiene respuestas, críticas algunas, otras de asentimiento.

Y remató esa idea diciendo: “Hemos vuelto a la plaza de Atenas”.

Los filósofos atenienses se reunían en la plaza. Así se llama el barrio que queda al pie del Partenón. Y debatían cosas exclusivas de ellos, con 150 personas, o quizá menos.

Pues ahora, los medios modernos, las redes sociales, han creado plazas de Atenas al alcance de todos.

Mi amigo Marcos Loayza me comentó hace poco que los dedos pulgares de los jóvenes son mucho más flexibles que los nuestros, porque se la pasan tecleando, escribiendo, pero solo con dos dedos, con sus dedos pulgares.

Están creando palabras escritas que vuelan por la red.

 

Este alcance de los medios modernos es observado con desconfianza por los gobernantes con vocación totalitaria. Si se oponen al periodismo libre, a los diarios independientes, a los canales independientes, a las radios independientes, sienten aversión por una red que permite el libre flujo de las ideas.

Aquí ya han anunciado la intención de controlar la red Internet.

Una figura importante del gobierno advirtió a todos los bolivianos que él apunta los nombres y apellidos de quienes envían mensajes por las redes sociales.

Quizá él no lo sepa, pero está violando el derecho a la privacidad que tienen quienes pertenecen a los clubes exclusivos, y cerrados, que usan la red.

 

Yo creo que los retrógradas, los que quieren volver el reloj de la historia hasta antes de Gutenberg y tener el monopolio de las decisiones y de la información, están condenados.

Esa era el mensaje que quiero dejar. No hay que perder las esperanzas. No pasarán.

Pero antes de terminar quiero hacer unos homenajes. En primer lugar quisiera entregarle este premio, así enterito, así, bien pesado, a mi amigo Fernando Vidal.

Él se está curando de las quemaduras que sufrió de unos bárbaros que lo atacaron en Yacuiba.

Unos bárbaros que combinan los intereses de los corruptos con el narcotráfico. Una combinación que, como se ve en estos días, es muy peligrosa.

También quiero enviar mi homenaje al único medio de comunicación exiliado de Bolivia, el Sol de Pando, que debió salir del país para poder seguir existiendo. Mi saludo a Wilson García Mérida y su esposa.

También quiero hacer un homenaje a Carlos Valverde, un periodista que resiste con mucha valentías las arremetidas de los retrógradas.

Y mis saludos a mi maestro de toda la vida, Líber Forti, a mi hermano Juan León, quien me dio lecciones de periodismo cuando yo comenzaba en Presencia, hace ya casi 50 años.

A mis amigos Reynaldo García, Norah Claros, Magalí Vega y muchos otros que insistieron en que la Asociación me entregue este premio, cuando a mí me encantaba no haberlo recibido.

A mi madre, mi esposa, mis hijos y mis amados nietos.

Gracias

 


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Comentarios Premio Nacional de Periodismo-Discurso

Querido Humberto:
Me gusto tu discurso, pero más me gusta tu trabajo. Espero que haya Humberto para mucho rato. Felicidades por tu premio atrasado.
Genaro Paz Genaro Paz 14/12/2012 a las 22:31
Primero feliciterte por el premio que bien te lo mereces y segundo decirte que el trabajo que realizas es de alto riesgo, ya que a muchos masistas no les gusta leer la realidad.
jaime A.Guzmán jaime A.Guzmán 15/01/2013 a las 17:08

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