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Política y narcotráfico, se acaba el tiempo

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Recuerdos del presente

 

Narcotráfico y política

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

De repente, el gobierno nacional ha decidido ocuparse del narcotráfico, investigando avionetas, capturando cargamentos, interviniendo algunas fábricas y movilizando un contingente de policías a las fronteras.

Este afán se produce, casualmente, después de una reunión específica del Mercosur, en Asunción, el 6 de noviembre, convocada para analizar el problema, que lo es para todos los vecinos de Bolivia, comenzando por Brasil y Argentina. El ministro boliviano Carlos Romero debió presentar un informe ante la mirada severa de todos sus colegas de la región.

Este esfuerzo que hace el gobierno boliviano resulta un poco tardío. Tres países vecinos (Argentina, Paraguay y Perú)  tienen aprobadas o por aprobar precisas leyes para autorizar el derribo de avionetas bolivianas que hacen el tráfico.

En Argentina, el narcotráfico que ingresa de Bolivia se convertió en tema central de las elecciones, junto con la denuncia de que el gobierno de la señora Kirchner no le estaba prestando atención.

El esfuerzo del gobierno boliviano por responder a esa inquietud regional, que llega a ser crítica y en tono de condena en los medios, sería más efectivo si no fuera que el aparato productor de coca sigue intacto, e incluso en crecimiento.

Las seis federaciones de cocaleros del Chapare (cuyo presidente vitalicio es Evo Morales) acaban de anunciar que están creando canales de Tv y radios dirigidas a difundir el credo del “proceso de cambio” en todo el país. El mensaje es que el actual gobierno ha nacido en el Chapare y será defendido por los cocaleros y sus asociados.

Esta relación del presidente Morales con los cocaleros ilegales del Chapare  ha sido observada por José Miguel Insulza, el nuevo delegado chileno para enfrentar las iniciativas de Bolivia en La Haya.

La estrategia del chileno que acaba de dejar la presidencia de la OEA es demostrar en Europa que Morales no es un indígena, sino un cocalero que defiende el presunto derecho de sus compañeros a producir la hoja en una región no autorizada por las leyes bolivianas.

Además, Insulza ha anunciado que se propone denunciar que Morales está usando el tema marítimo sólo para respaldar sus ambiciones de perpetuarse en el poder.

La coca y sus derivados perjudican a la imagen del país y a los bolivianos. Ha llegado el momento de diferenciar los intereses del Chapare de los de Bolivia.

Vacaflor.obolog.com

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