Avisar de contenido inadecuado

La poderosa Bolivia ilegal

{
}

 

Inflación y narcotráfico

Siglo 21 N 1216

YPFB ha dispuesto que las gasolineras dejen de vender combustibles en bidones en todo el país, pero en las zonas rojas del narcotráfico la venta es libre y allí rigen otros precios, según un reportaje publicado este fin de semana en El Deber de Santa Cruz.

Territorio narco: Desde hace dos semanas, para comprar diesel para un tractor o una maquinaria cualquiera que no puede llegar hasta la gasolinera se requiere una autorización especial en todo el país.

Pero hay la solución ilegal. Los narcotraficantes necesitan el combustible para usarlo como reactivo y no pueden estar deteniéndose en pequeños detalles de precios diferenciados.

El reportaje del diario revela que en el Chapare cochabambino y en las regiones cruceñas de Buena Vista, Yapacaní, villa San Germán y Puerto Avaroa hay otra realidad para los carburantes.

Las dos Bolivias: Si la Bolivia legal está frenada por disposiciones de YPFB, la Bolivia ilegal cuenta con una muy eficiente red de vendedores de gasolina y diesel que cobran Bs 7 por litro, pero que se trata de un precio llevadero para las tasas de retorno del negocio que manejan.

No se ha detectado todavía la manera cómo los camiones cisterna que llevan gasolina y diesel terminan vendiendo su carga a precios especiales a lo “picos blancos”, que son los vendedores al por menor en las “zonas rojas” del narcotráfico.

Gasolinazo parcial: Si YPFB quisiera beneficiarse con esa realidad, podría aplicar en esas zonas, formal y oficialmente, el nuevo precio de los carburantes, con lo cual la amenaza del “gasolinazo” podría perder fuerza.

Las actividades ilegales que tienen capacidad para absorber costos más elevados podrían subvencionar al resto de los bolivianos, a los que se manejan en el sector legal.

Narco-inflación: La noticia viene a completar un panorama mayor, por el cual se sabe que el narcotráfico distorsiona la economía nacional, además de dañar a la juventud y desprestigiar al país.

Los jornales que paga nada más que la cosecha de la coca hacen imposible la actividad similar de los otros cultivos, que no tienen la rentabilidad de la hoja. Se sabe de productores de café en los Yungas que prefieren trabajar como cosechadores de coca antes que vender su producto, mientras preparan el cambio de cultivo en sus tierras.

Narco-demanda: La demanda de bienes de quienes se dedican al narcotráfico ha distorsionado los precios en el mercado boliviano. Desde casas hasta automotores han tenido un fuerte incremento de precios debido a la demanda del sector ilegal, lo que deja a quienes opera en el sector legal en una situación de desamparo.

El sector ilegal en general, como contrabando y distribución de los productos de ese origen, ha quitado mano de obra a las actividades legales. Faltan ayudantes para los albañiles, faltan peones para la agricultura, faltan empleadas del hogar.

Pero el detalle del precio de la gasolina y el diesel es muy revelador. Hay una Bolivia que puede pagar precios más altos por todo, mientras el gobierno busca fórmulas para encontrar salidas para un fenómeno que ayudó a crear.

 

{
}
{
}

Deja tu comentario La poderosa Bolivia ilegal

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.