Avisar de contenido inadecuado

Perforaciones petroleras electorales. Vergüenza.

{
}

Hablando de energía
Subvenciones y desvergüenzas
Carlos Miranda Pacheco
viernes, 12 de septiembre de 2014

Carlos Miranda Pacheco
Se han invertido más de 400 millones de dólares en las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder de Cochabamba y Santa Cruz, respectivamente. Eso está bien, porque hace muchos años que no se invierte en esa actividad, pero no debemos olvidar que las dos refinerías estatales existentes, más la planta de lubricantes, costaron 195 millones de dólares, en 1975.
Como uno de los frutos de la inversión, se comunica que, a partir de octubre, dejaremos de importar gasolinas. Eso está muy bien, porque esa autosuficiencia lograda en 1957 la perdimos en 1992.
Con aire triunfalista se está hablando de que ya no será necesario subvencionar este carburante. Eso está muy mal, porque no es verdad y no se sabe cuándo se dejará de subvencionar todos los carburantes que se consumen en el país.
Evidentemente, dejaremos de erogar ± medio millón de dólares diarios al no tener que comprar en el exterior la gasolina faltante y trasladarla hasta el país.
Los movimientos sociales tienen una manera peculiar de interpretar acontecimientos nacionales, además de un fino sentido de oportunidad para lograr sus fines. No debería extrañarnos que si un avispado movimiento social plantee que el ahorro fiscal, al no importar más gasolinas, sea utilizado para compensar una rebaja en los precios de la gasolina para su sector.
Como se está en esta "maravillosa” época preeleccionaria,  esa petición podría ser aceptada, si está acompañada de algunos cientos de votos que aproximen al candidato oficial a obtener el 75% de la votación nacional.
Por lo anterior, estimado lector, un rápido repaso de la subvención a los carburantes: los precios constantes son mantenidos con subvenciones que comienzan en boca de pozo;  si esto no se hace, los precios al consumidor serían más del doble que los actuales.
Por ley toda la producción de petróleo debe ser entregada a YPFB, la que reconoce al productor por barril siete dólares con algunos centavos más. Con esto el productor debe cubrir sus costos de operación, amortizar sus inversiones y obtener un margen de ganancia. Por eso en los clubes de petróleo se dice que la desgracia más grande que le puede suceder a una compañía petrolera que trabaja en Bolivia es encontrar petróleo.
No se informa oficialmente que se haya logrado incremento en la producción de diésel. Eso está muy mal, porque por la cuantiosa inversión, además del aumento de capacidad de refinación, de 38.000 a 65.000 barriles por día, no se han podido instalar nuevos procesos de refinación que permitan una mayor obtención de diésel. Ésta es la mejor demostración de que debemos refinar petróleo y no condensado.
La subvención por importar diésel es, como se dijo, una especie de cáncer para la economía, que estamos pudiendo resistir gracias a la fortaleza financiera que nos proporciona la exportación de gas a Brasil, a la que se suma ahora la exportación a
Argentina.
Pero esa situación es transitoria. Se avecina el agotamiento de las reservas que soportan esas exportaciones; por lo tanto,  la palabra exploración es cada vez más importante y urgente. Tenemos que encontrar y desarrollar campos de petróleo y de gas.
Ahora entramos en el campo de las desvergüenzas: se hacen grandes anuncios de incrementos en la exploración y, en primer lugar, se indica, será la perforación de Lliquimuni. Perdón estimado lector, pero ésa es una desvergüenza llevada al máximo. Hace seis años que se anuncia periódicamente la perforación de esa
 estructura.
Se han gastado en la sociedad Petroandina (PDVSA-YPFB), a cargo del proyecto, más de 100 millones de dólares sin haber perforado ni un solo metro. Cada año la explicación, por no haber perforado, es atribuible a la época de lluvias, que  no permite hacer las obras civiles de acceso necesarias, y la destrucción de las existentes ejecutadas en época seca.
Ahora, con una desvergüenza que no tiene límite, se anuncia que la perforación se iniciará en diciembre, en plena época de lluvias. Ese tipo de anuncios oficiales, que se realizan cada año, son una desvergüenza, pero este último es casi un insulto a la opinión pública.

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.

{
}
{
}

Deja tu comentario Perforaciones petroleras electorales. Vergüenza.

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.