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Orgulloso cocalero impone la agenda en la región

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Economía de palabras

 

La agenda obligada

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

El narcotráfico procedente de Bolivia es el tema dominante en las agendas de los países vecinos.

El debate de los candidatos chilenos a la presidencia dedicó la mayor parte del tiempo a las ideas sobre la forma de encarar este desafío.

El gobierno argentino avanza en el propósito de poner fin al ingreso de la droga boliviana a Jujuy, Salta, Tucumán y Santa Fe.

Y el gobierno brasileño decidió movilizar a 3.500 soldados, respaldados por buques de la marina, para frenar la corriente de droga que llega a Río de Janeiro.

Mientras tanto, el presidente de Bolivia festejaba un fallo del Tribunal Constitucional que consolida la ley que él hizo aprobar en el parlamento para legalizar los cultivos de coca del Chapare, aquellos que se destinan exclusivamente al narcotráfico.

El gobierno chileno llegó a proponer a Bolivia un trato casi deshonesto: frenar el ingreso de ropa usada desde Iquique a cambio de que se haga un control más eficiente del tráfico de drogas bolivianas.

La agenda de la reunión Morales-Macri fue demorada durante varias semanas porque la delegación argentina quería que el gobierno boliviano se comprometiera a poner frenos a la producción y al tráfico de drogas.

Lo malo es que, mientras se daba ese intercambio de criterios, el gobierno boliviano festejaba la legalización de los cultivos de coca del Chapare, con lo cual garantiza el flujo permanente de droga desde Bolivia hacia los países vecinos.

Eso que Bolivia no puede hacer con el gas, garantizar volúmenes permanentes de exportación, lo puede hacer con la droga. 

En este momento, Argentina y Brasil están esperando que Bolivia les informe sobre el estado de sus reservas de gas, pero lo único que obtienen son noticias sobre la provisión segura de materia prima para la cocaína.

Las inversiones petroleras cayeron, provocando una reducción de las reservas de gas, pero el flujo de recursos para la industria del narcotráfico  no ha disminuido, sino todo lo contrario, en los últimos años.

La demanda que los cocaleros de Yungas quieren presentar en tribunales internacionales contra la ley que legaliza los cocales de Chapare podría recibir el apoyo de los países vecinos que ahora son víctimas de la droga boliviana.

Dos poderes económicos gigantescos, de la realidad sumergida, se enfrentan ahora en Bolivia. Los vecinos miran estupefactos.

Vacaflor.obolog.com

 

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