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Los Noriegas y la IV flota

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Columnistas

Los nuevos Noriegas
Humberto Vacaflor*

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La última vez que una fuerza militar norteamericana estuvo rondando en el Caribe, como ahora lo hace la IV flota de guerra, fue en 1989 y se produjo la invasión de Panamá. Manuel Antonio Noriega fue llevado preso y luego puesto en una cárcel en Miami, condenado por sus nexos con el narcotráfico.

Fue, casualmente, el año en que acabó la guerra fría y con ella el predominio de la CIA en la política de Estados Unidos. Noriega había sido un colaborador de la CIA, pero sus méritos con esa organización no le sirvieron cuando había llegado el reinado de la DEA.

Ahora, la DEA sigue predominando a pesar de que la CIA ha levantado cabeza y ha vuelto a las andanzas. Por lo tanto, la presencia de la IV flota de guerra, que había sido desactivada hace 58 años, pone nerviosos a los actores políticos de la zona.

La razón del nerviosismo es la sospecha de que las computadoras de “Raúl Reyes”, el segundo hombre de las FARC muerto por el ejército colombiano en territorio ecuatoriano, revelan muchos nexos de importantes personajes de la política sudamericana con la organización y el narcotráfico.

De los 20.000 archivos que contienen esas computadoras y que fueron recuperados por expertos internacionales, hay por lo menos uno que alude al Gobierno de Venezuela. Eso parece claro por el pedido formal que hizo el Gobierno de Estados Unidos al de Venezuela para que aclare qué clase de nexos tiene con las FARC.

Lo peligroso de esta situación, y lo que causa el nerviosismo, no es materia de interés de la CIA, sino de la DEA. Hace tiempo, en efecto que las FARC han dejado de actuar como una guerrilla y ahora se dedican al narcotráfico y al secuestro de personas.

El pedido hecho a Venezuela por el subsecretario de Estado para América Latina, Thomas Shannon, fue en un tono muy serio. Y dijo que la “bulliciosa” respuesta de Hugo Chávez no era suficiente para aclarar cuál es la relación del Gobierno de Venezuela con las FARC.

Estados Unidos espera una respuesta precisa. Y, por supuesto, cuando Estados Unidos espera una respuesta precisa con su IV flota rondando en el Caribe es algo que pone nervioso a cualquiera. El primer nervioso es Hugo Chávez, que este viernes dijo que un apagón que se produjo en la ceremonia de la creación del Unasur en Brasilia fue obra de George Bush. En realidad fue un fusible.

Las computadoras de “Raúl Reyes” son un compendio preciso de todas las conexiones de los políticos regionales con las FARC, cuando estaba en proceso de cambio de rubro: de guerrilla a grupo de narcotraficantes.

Allí están todos los nombres, con fechas y con fotos.
La metamorfosis de las FARC es una prueba más del enorme poder económico del narcotráfico en nuestra región. Es el primer grupo armado numeroso y con uniformes, que tiene el narcotráfico en Sudamérica.

En Bolivia, como sabemos, tiene en cambio otro tipo de organizaciones, como sindicatos y mucha influencia política, pero sobre todo cuenta con el apoyo de una actitud ingenua de parte de casi todos los bolivianos.

La primera potencia del mundo ha comenzado a mirar hacia Sudamérica como lo que es: un territorio donde crece el poder de una actividad ilegal, como en Afganistán. Sólo así se explica por qué la potencia ha movilizado su IV flota después de 58 años de haberla desactivado.

Los Noriega tendrían que preparar sus maletas.

*Humberto Vacaflor G.
es periodista.

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