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¿Es necesaria la democracia?

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¿Es necesaria la democracia?

El caso de Singapur

Por Laura Villadiego

En este blog, en más de una ocasión, hemos discutido la correlación entre desarrollo económico y democracia y sus ejemplos asiáticos. Este principio, enunciado por primera vez por Seymur M. Lipset en su obra “El hombre político” (1959), asegura que a mayor nivel económico, mayores posibilidades de que se instaure una democracia fuerte. “Cuanto más próspera sea una nación, tanto mayores son las posibilidades de que se mantenga una democracia”, decía el analista en su texto. Lipset iba más allá y aseguraba que el desarrollo económico no sólo es un factor para el mantenimiento de la democracia, sino también para su instauración.

En aquella época, la afirmación parecía cierta y las democracias iban mayoritariamente aparejadas a riqueza económica. Sin embargo, poco a poco empezaron a aparecer países, sobre todo asiáticos, que contradecían la norma y que desarrollaban sistemas democráticos relativamente sólidos a pesar de ser pobres, como India, o que experimentaron un gran crecimiento económico bajo regímenes dictatoriales.

Singapur es uno de los ejemplos más destacados dentro de este último grupo, una pequeña isla que tuvo que afrontar su aislamiento en 1965 tras las tensiones con la Federación Malasia a la que se había unido dos años antes. Singapur era entonces poco más que un conjunto de pueblos de pescadores con una ciudad algo más grande al sur, aunque con una posición estratégica envidiable, en pleno estrecho de Malacca.

Singapur supo explotar sus escasos recursos y ahora es la economía más próspera de Asia, gracias a una extraña mezcla entre paraíso fiscal y fábrica especializada en electrónica. Es además uno de los principales puertos del continente (el segundo después de Sanghai, aunque durante años fue el primero) y tiene una población envidiablemente preparada.

La democracia de rostro amable de Singapur
Pero el crecimiento económico no vino acompañado de un sistema democrático. Aunque en el país se instauró una República parlamentaria, con elecciones periódicas e inspirada en el sistema inglés, Singapur no ocultó que el término “democracia occidental” no encaja con ella. Así, el considerado como fundador del país y primer ministro desde 1959 hasta 1990, Lee Kuan Yew, se convirtió en el principal defensor de los llamados “valores asiáticos”. La hipótesis principal de Lee era que los valores de orden y jerarquía son igual de válidos para una sociedad que los de igualdad y que el autoritarismo puede, además, beneficiar el crecimiento económico. Su base, sin duda, no eran unos valores asiáticos en sí (poco tiene que ver Kazasthan, India o la propia Singapur), sino el confucianismo imperante en China y en los países que en uno u otro momento de la historia han estado dentro de su órbita. La teoría de Lee ha cobrado fuerza últimamente debido a la competencia económica entre India y China, en el que esta última ha tomado ventaja.

En lo que respecta a Singapur, esto llevo a la implantación de lo que se ha llamado “autoritarismo benigno” o una dictadura de rostro amable. “El control político es tan sofisticado que es difícil de percibir”, asegura Tan Wah Piow, un disidente y antiguo líder estudiantil que vive en el exilio en Gran Bretaña. Las manifestaciones están prohibidas y la oposición es reducida por el partido principal, el Partido de Acción Popular (PAP). El sistema electoral sigue siendo además tremendamente desigual (aunque en las últimas elecciones ha habido algunos cambios que han hecho perder escaños al PAP), por lo que las posibilidades de la oposición se reducen aún más. Birmania asegura que su internet es más libre que el de Singapur (es posible que ahora sea cierto, en cualquier caso la censura de Singapur es mucho más sofisticada), y es imposible encontrar ningún libro sobre política del país que no haya escrito Lee (había dos o tres más en la librería más grande de la ciudad).

La población ha aceptado de buena gana este acuerdo y se ha volcado en disfrutar de su envidiable nivel económico a cambio de no cuestionar el sistema político. Las calles están limpias, apenas hay delincuencia y siempre hay tiendas abiertas. Algunos aseguran que los singapureños no están interesados en política y que solo quieren vivir bien, pero otros lo achacan a la represión. “Hay un elemento de miedo que está siempre presente”, afirma Teo Soh Lung, candidata en las elecciones de 2011 por el Singapore Democratic Party.

En cualquier caso, ha sido la economía la que ha hecho aumentar las tensiones. Un programa del gobierno destinado a atraer a ricos extranjeros ha convertido a Singapur en uno de los países con mayor renta per cápita del mundo pero también ha hecho aumentar los precios al mismo tiempo que los salarios de los locales no se incrementaban. “Creo que los jóvenes no se van a resignar y van a pedir mayor transparencia”, continúa Tan Wah Piow. “Lee Hsien Loong (actual primer ministro e hijo de Lee Kuan Yew) no tiene la imagen de su padre”. Singapur cuenta además con un motor escondido, un 30 por ciento de su mano de obra procedente de países menos desarrollados de la zona y que realizan las tareas más penosas al tiempo que cobran casi 10 veces menos que los locales. Este podría ser otro motivo de tensión dentro de la ciudad-estado.

¿Es entonces la economía, la cultura o las dos cosas? El propio Lipset corrigió después su teoría y aseguró que el componente económico es importante en una democracia, pero que el verdaderamente determinante es la cultura. ¿Qué pensáis vosotros? Dejo el debate abierto.

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Comentarios ¿Es necesaria la democracia?

en una sociedad avanzada como la de singapur, que supo desarrollarse y que de seguro los niveles de inseguridad ciudadana, seguro social, salud, educacion, etc.. son altos producto de una buena administracion, y que hay consecuencias graves para quien no cumple con la ley, en donde la gente esta relativamente feliz y segura, es dificil que esta misma gente quiera cambios cuando todo anda bien. lo de nuestra sociedad es deplorable, ya que la unica instancia nacional que nos promete ser millonarios es formar parte del gobierno de turno para "hacernos ricos" a costa de corrupcion y vender hasta "la madre", caiga quien caiga, y donde, el derecho mio empieza donde queria empezar el derecho del vecino..
ernesto alarcon ernesto alarcon 28/09/2017 a las 14:31

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