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Méritos ajenos, discurso aburrido

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Economía de palabras

 

Mensaje confuso

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

El mensaje del presidente tuvo dos partes, que podrían ser definidas como una parte de Evo Morales y la segunda del Vicepresidente. Fueron cuatro horas en que los bolivianos escuchamos los esfuerzos del presidente por leer bien. Y todos quedaron frustrados.

La primera parte fue una repetición de los mensajes anteriores: si los precios de las materias primas han aumentado en los mercados mundiales, es mérito del MAS.

Pero no aclaró cuál es la conexión de su gobierno con los mercados de valores ni con el London Metal Exchange, donde se cotizan los metales que vende Bolivia. Que se sepa, allí rige la ley de la oferta y la demanda: en los últimos años hubo más demanda que oferta, coincidiendo con la llegada del gobierno del MAS en Bolivia.

Repetir esa información incompleta mientras se repasan las cifras departamento por departamento era un ejercicio agobiante, además de ofensivo para los que escuchaban, pero eso es lo que hizo el presidente.

Si las exportaciones crecen en tanto por ciento, las regalías aumentan en tantos miles, según lo mandan antiguas leyes bolivianas. El gobierno está obligado a entregar los porcentajes de ley, y nadie tiene que agradecerlo. Pero el presidente pidió aplausos por haber pagado las regalías de ley.

Algunos contacto tuvo el presidente con la honestidad. Cuando dijo, por ejemplo, que la mina Colquiri producía 439 T de estaño por mes con 959 trabajadores cuando era privada pero cuando fue nacionalizada y la cantidad de trabajadores subió a 1.249, la producción cayó a 337 T.

Y entonces lanzó una frase demoledora, para su gobierno: “Si vamos a nacionalizar para producir menos, ¿para qué vamos a nacionalizar?” Aplicada a YPFB esa sería una frase de autoflagelación.

Pero lo que resultó contradictorio del discurso de cuatro horas fue que, al finalizar, presentó el presidente trece propósitos para el año 2025. El texto parecía haber sido escrito por el vicepresidente. El estilo confuso así lo devela.

En el punto quinto de los objetivos para el bicentenario, el presidente dijo que Bolivia no tiene motivos para dar seguridades a las inversiones extranjeras. Durante todo el discurso había dicho que Bolivia necesita de la inversión extranjera. De pronto, se contradijo.

Lo vergonzoso fue escuchar del presidente de Bolivia que estaba a punto de partir hacia una región en “Santiago, Perú”.

Vacaflor.obolog.com

 

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