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Mafia brasileña en Bolivia

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Economía de palabras

 

Bandeirantes del pecado

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La captura de once miembros del Comando de la Capital, la temida mafia brasileña que opera desde las cárceles de ese país, tendría que ser una noticia escalofriante para los bolivianos.

Se produjo cuando acababa de irse el canciller brasileño, Antonio Patriota, después de haber dejado instrucciones para que sea incomunicado al “asilado” Róger Pinto.

Las policías de los dos países han comenzado a operar de manera coordinada. La captura de los once agentes del PCC fue facilitada por la inteligencia brasileña.

Es probable que los detenidos sean enviados a Brasil, a la cárcel, donde se reunirán con sus comandantes, con los que nunca perdieron contacto.

En una de esas cárceles está recluido Marcos Williams Herbas Camacho, de ancestros cochabambinos, conocido como “Marcola”: el capo del PCC.

Es famosa la entrevista inventada por el periodista Arnaldo Jabor con Marcola, en la que este jefe mafioso es mostrado como el portador de la revelación del narcotráfico para todos los países que participan de esa actividad.

En esa entrevista ficticia se lee, como creada para la actual circunstancia boliviana, esta frase:

“Nosotros somos una empresa moderna. Si un miembro flaquea, es despedido y puesto en el microondas. Ustedes tienen un Estado en quiebra, dominado por incompetentes.”

Pero la frase que más impactó en su momento fue la respuesta clara que el periodista puso en boca de Marcola; debía decir cuál era la solución:

“¿Solución? No hay solución. La misma idea de ´solución´ es ya un error. ¿Ya vio lo que son las 560 favelas de Río de Janeiro? ¿Sobrevoló Sao Paulo?”

Bueno, es esa organización, la que ahora está operando en Bolivia como brazo proveedor de la droga desde el lugar donde se la produce.

La mafia brasileña ha decidido ocuparse del negocio desde el productor hasta el consumidor. Quizá se trate de un razonamiento como el que se atribuye a la mafia japonesa, que actuaría en complicidad con la policía sólo para evitar la presencia de forasteros en el negocio. “Son mafiosos, cierto, pero son nuestros mafiosos.”

Estos bandeirantes del pecado están ocupando amplios territorios bolivianos.

¿Vamos a seguir diciendo que en Bolivia no se fabrica droga y que los norteamericanos nos odian cuando dicen lo contrario?

Vacaflor.obolog.com

 

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