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A grandes males, Bolsonaro

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Economía de palabras

 A grandes males, Bolsonaro

 Humberto Vacaflor Ganam

 

Jair Bolsonaro ha hecho un gran descubrimiento de la ciencia política: cuando hay grandes problemas, la gente espera que alguien hable claro. Y lo apoya.

Muchos creyeron que había exagerado, que había herido algunas sensibilidades, pero el escrutinio de los votos mostró que estuvo acertado.

En suma, el electorado quiere que se le hable claro, no con las claves y retruécanos sinuosos de los políticos que quieren decir algo pero terminan sin decir nada.

Aquí, en Bolivia, ningún candidato ha hablado claro. Las propuestas que han hecho parecen las respuestas de niñitos muy aplicados respondiendo a la maestra. Y eso le encanta a la dictadura.

Los aspirantes bolivianos tienen una gran ventaja respecto de Bolsonaro: en Brasil no fue destruida la justicia, como, en cambio, ocurrió aquí y en Venezuela.

Podrían hablar, si se atrevieran, de que en Bolivia todo ha sido destruido, incluida la justicia, dos veces,  y que es preciso aplicar un programa de reconstrucción nacional. Pero se nota que no tienen las agallas para hacerlo.

Siguen siendo burócratas de la política, niños aplicados que no han entendido que aquí se produjo un cataclismo político y que es preciso poner las cosas en su lugar.

Bolsonaro lo ha sugerido solamente, pero el narcotráfico ha penetrado en la sociedad, en la economía y en la política de Brasil. Hace tres meses, el capo del PPC (Primer Comando da Capital), Marcola, descendiente de cochabambinos, hizo conocer el Código Penal de su organización mafiosa, que abarca trece estados brasileños y grandes territorios de Bolivia y Paraguay.

El más grande país de Sudamérica es amenazado por una mafia de narcotraficantes que le dan valor agregado a la droga que reciben de Bolivia, alimentan a miles de favelas y están creando una realidad diferente, como lo demuestra el código penal del PPC.

Para Brasil, un país que tiene un PIB de 11,3 millones de millones (billones de veras) de dólares, eso podría sonar a poco, pero para Bolivia, que tiene apenas un PIB de 30.000 millones, la cosa es muy seria, sobre todo si se considera que la actividad del narcotráfico duplica ese monto.

En suma, que aquí hay que hablar en serio sobre la política. El electorado está maduro para entender que “a grandes males, grandes remedios”. Lo ha probado Bolsonaro en Brasil.

Vacaflor.obolog.com

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Comentarios A grandes males, Bolsonaro

Muy acertado el artículo.
Osmar Osmar 30/10/2018 a las 17:24

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