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La frondosa familia de Villegas

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Recuerdos del presente

 

La joya de la corona

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

En medio de denuncias sin aclararse, el año se cierra con la noticia de que el presidente de YPFB, Carlos Villegas, ha renunciado al cargo y ha dejado a un reemplazante.

La propia presencia de Villegas en el cargo era algo precario, pues no había sido designado por el parlamento, como la dice la ley.

La explicación es que se trata de razones de salud. Si se tratara de la salud del funcionario, pues habría que esperar que se mejore con un buen tratamiento. Pero si estuviéramos hablando de la salud de la empresa, el tema es mucho más complicado.

El mismo día en que se alejaba Villegas, la revista Veja de Brasil difundía la versión de que las relaciones de YPFB con Petrobrás están demasiado politizadas, a tal punto que se habrían retocado detalles del contrato de compra-venta de gas natural por razones electorales.

La salud de YPFB también está resentida por arreglos hechos en torno del precio del “recon”, que es el petróleo reconstituido, del costo de la planta de Río Grande, que fue triplicado de manera explicable e inexplicada, de algunas importaciones misteriosas de diesel-oil, y de otras linduras.

Habrá que averiguar también de la salud de los parientes de Villegas, una sobrina es directora de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), otro a cargo de las relaciones con YPF de Argentina en Buenos Aires, en un frondoso árbol genealógico.

Lo cierto es que en medio de los días de los santos inocentes, que son los que miran todo este festín, acaba de irse el presidente interino, interino pero por cinco años, de YPFB, la empresa que es la joya de la corona, la que creó en rescoldo de las  guerra del Chaco, la que se fortaleció tras la guerrilla del Che Guevara, creció con la ley 3058 de Hormando Vaca Diez y entró en un marasmo con la “nacionalización” de 2006.

Antes de que se fuera Villegas hubiera sido bueno que dejara aclaradas algunas cosas, comenzando por la situación del pozo 9 de San Alberto, que se agotó y nadie le dio el responso, las mencionadas sobre el “recón”, la planta de Río Grande, las importaciones de diesel oil, la situación de Bulo Bulo, los supernumerarios que obligan a construir nuevos edificios para la empresa, etcétera.

La carta de renuncia de Villegas debía haber sido amplia, explicando todas estas cosas. Quizá lo haga su sucesor.

Vacaflor.obolog.com

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