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Evo, Chávez y Almadinejad

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Los amores de Lula El presidente Lula da Silva, de Brasil, es algo promiscuo en sus valores políticos. La semana pasada estuvo en el Chapare, el territorio donde se cultiva la mayor cantidad de coca ilegal de Bolivia. Por esos mismos días, The Economist recordaba que Lula felicitó a Majmoud Almadinejad de Irán y dijo que quienes denunciaron fraude en su reelección son como los hinchas que no aceptan la derrota de su equipo de fútbol. No tomó en cuenta Lula que el propio Ayatola Kameini le negó un abrazo al reelecto. Y hace tres meses, Lula había dicho que Hugo Chávez era el mejor presidente que podían haber soñado los venezolanos en toda su historia. Coca y marihuana: Con esos antecedentes, el que haya comparado a Evo Morales con Nelson Mandela en el Chapare no parece raro. Lo que pareció muy poco meditado fue que hubiera visitado el cuartel general del territorio boliviano de la coca ilegal, el equivalente de las islas de la marihuana que existen en el río San Francisco del estado de Pernambuco. El idilio de Lula con Morales va en sentido contrario a las tensas relaciones que tienen las empresas petroleras de los dos países (ver página 2), e incluso a la ríspida relación de los partidos de ambos. Pero sobre todo muestra a un Lula ajeno a las angustias del ejército brasileño que está lanzado a una guerra muy dura con las bandas de traficantes cariocas de cocaína boliviana, que usan armas del ejército boliviano. En el club de Chávez: Lula y Morales volvieron a declararse a favor del retorno inmediato de Manuel Zelaya a la presidencia de Honduras y a criticar el acuerdo de Colombia con EEUU para el uso de siete bases militares en la lucha contra el narcotráfico. Todo esto se produjo a las pocas horas de que el presidente de YPFB, Carlos Villegas, anunciara, muy molesto, que en vista de que Petrobrás no respeta el contrato de compra-venta de gas natural, él pedirá la revisión del documento. The Economist preguntó “¿De qué lado está Lula?”, en alusión a que Brasil necesita el apoyo de los países más ricos para acceder a un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. La revista recuerda que Brasil forma parte de todos los foros y grupos de países de moda pero recuerda que China, otro miembro de los emergentes del BRIC, no quiere al gigante sudamericano en el Consejo de Seguridad. Pero el semanario inglés hizo alusiones muy puntuales a la contradicción que significaría el hecho de que Lula esté del lado de Chávez, un violador de la democracia, cuando él mismo es producto de las ventajas de ese sistema de gobierno, que lo llevó de ser un obrero soldador a la presidencia de su país. Los otros países de la región se merecen también la democracia, dice el artículo.

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