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Los efectos de la coca

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Recuerdos del presente

Los efectos de la coca

Humberto Vacaflor

El presidente Evo Morales hizo una presentación pública  muy osada en Viena, en la reunión de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). Se puso una hoja de coca en la boca, la tragó y pregunto a los presentes si habían notado que le hubiera hecho algún daño.
A simple vista, por supuesto, no pasaba nada. Como se sabe, en este caso la procesión va por dentro.
El estilo oratorio de charlatán de plaza había sido mal elegido. El gran comunicador había cometido un error. No se había percatado de que estaba hablando ante quienes mejor pueden enumerar los daños que causa la hojita en la personas y en las sociedades.
A simple vista no se podía decir nada. Pero esos expertos saben que la hojita es responsable de la destrucción masiva de las neuronas en los cerebros de las personas.
No hay que descartar que alguno hubiera pensado en ese momento que la hojita era, en el fondo, la responsable de que un ciudadano sudamericano se presente en ese auditorio y haga tan insólito pedido. El diagnóstico estaba hecho. La sentencia no necesitaba palabras.
Aparte de esa probable observación, los expertos de Viena hubieran podido hacer ante el presidente Morales una interminable exposición sobre los efectos que tiene la hojita ya no en el cerebro de las personas, sino en las sociedades.
La hojita que hizo el papel de la Malinche andina cuando llegaron la conquistadores y necesitaban una aliada para la explotación de la plata del Cerro Rico. La que creó, ya en el siglo XVI, el primer proletariado anoréxico de la historia.
La hojita que, de manera solapada, es la verdadera reina de la situación, aunque haga que algunos crean que son los conquistadores, otros, que son los conquistados, a la plata, que era la causa principal de las operaciones, o al estaño, además de hacer creer a otros que son los revolucionarios. La muy ladina se fue en los galeones junto con la plata hasta Europa y la conquistó. En este momento, según cifras de la ONU (y del JIFE) los europeos consumen 300 toneladas de cocaína cada año.
Más de un experto de Viena tenía en mente, con toda seguridad, el estado de guerra en que vive México en estos días por culpa de la hojita, los ejércitos de mercenarios que mantiene en Colombia y Perú, además de los esclavos sindicalizados con que cuenta en Bolivia.
Y los más despiertos (esperemos que sin la ayuda de la diosa blanca) estarían enterados de que unas horas antes se habían descubierto las primeras fábricas de cocaína en Venezuela. Un triunfo de la hojita sobre la economía del petróleo, pues se muestra más estable en sus precios, así como sobre la economía del gas natural boliviano.
La hojita estaba tratando de disimular que, en el fondo, si se miran bien las cuentas, es la verdadera inspiradora y el sostén económico de los socialismos del siglo XXI de Sudamérica. Si pudiera hablar, diría: modestamente.
En el discurso, Morales dijo que la hojita era la responsable de que él sea presidente de Bolivia. Lo dijo, seguramente, con la intención de elogiar a la coca, de mencionar otro de sus méritos.
Otro error del orador: el mensaje era equívoco. Más de un europeo ha debido quedar muy preocupado por el destino de Bolivia.




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Comentarios Los efectos de la coca

esto es una mamada
luis luis 02/02/2010 a las 15:08

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