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Cristina y Evo en campaña

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Economía de palabras

 

Dios los cría…

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La señora Cristina Fernández de Kirchner, en plena campaña electoral, acaba de dictar una medida que libera del pago del impuesto a las ganancias a 89% de los asalariados argentinos.

Para hacerlo debió elevar el margen de los beneficiarios con esta exención hasta los salarios que llegan a 15.000 pesos (equiparables al mismo monto en moneda boliviana).

El costo fiscal crecerá proporcionalmente y el gobierno de la señora lo resolverá con la compra y venta de bonos que no cotizan en la bolsa y por los que el Estado argentino debe pagar un interés de 15%.

Debería estar prohibido por alguna ley, ya que las exigencias de la moral no alcanzan, que los gobernantes tomen medidas de ese tipo en periodos electorales.

En Bolivia, cuando también se vive una campaña electoral, demasiado anticipada, el presidente Evo Morales ha adoptado con los cooperativistas mineros, unos evasores de impuestos, una actitud muy complaciente.

La semana pasada, en el aniversario de Fedcomin, el presidente “exhortó” (sic) a los cooperativistas a pagar más impuestos.

Para todos los demás sectores económicos hay leyes muy rígidas referidas al pago de impuestos y métodos de acoso (lo dijeron los empresarios) para la cobranza.

Pero los cooperativistas mineros sólo reciben exhortaciones presidenciales que ellos, legalmente, no podrían atender porque el Código de Minería actual les obliga solamente a pagar, entre regalías e impuestos, 4% de sus utilidades. El nuevo Código es redactado desde 2006 pero los parlamentarios masistas no logran terminarlo, y menos lo harán en periodo electoral.

Pero hay otros más felices todavía. Los cocaleros no pagan impuestos porque son tratados, ellos, que tienen cuatro cosechas al año, igual que los campesinos del altiplano que recogen, apenas, una cosecha de papa por año.

Tampoco pagan los aranceles de exportación de la coca que envían a Argentina, unas 8.000 toneladas al año, a tal punto que hay fábricas de cocaína hasta en Chubut.

En esto, ambos presidentes deberían ponerse de acuerdo. La señora Cristina está desplazando 4.000 soldados en la frontera para combatir la violencia provocada por el contrabando y el narcotráfico. Ella sí podría “exhortar” al gobierno boliviano a controlar el comercio ilegal que llega a territorio argentino.

Quizá cuando pasen las elecciones ambos mandatarios tengan tiempo para pensar en gobernar en serio.

Vacaflor.obolog.com

 

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