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Condiciones para la rendición

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Recuerdos del presente

Una rendición dolorosa

Humberto Vacaflor

Las oficinas de las petroleras están alfombradas con pieles de tigres, de todos los tigres que se atreven a desafiarlas. Al final, las petroleras imponen sus condiciones, como está ocurriendo en Argentina, donde la señora Cristina de Kirchner está corrigiendo la política de su esposo y dando a las empresas los márgenes de utilidades que ellas quieren.
Las duras medidas que había aplicado Néstor Kirchner contra las petroleras, con altos impuestos y bajos precios para el mercado interno, provocaron un descenso de la producción tan grave que ahora Argentina tiene que importar gas natural licuado de ultramar, en vista de que no puede confiar en el gas boliviano. Dice el acta de rendición firmada ahora por Cristina que las petroleras podrán tener "márgenes razonables de retorno" de sus inversiones.
Y los bolivianos sabemos lo que son esos márgenes razonables. Son los que obligaron a rebajar la carga tributaria que Evo Morales quería de 82%, a solamente 56%. Ahora se sospecha que el maestro rural Santos Ramírez traiga la misión de hacer nuevas concesiones a las petroleras para que vuelvan a invertir. Claro que quizá no le ayude el haber comenzado su gestión de nuevo presidente de YPFB designando a su antiguo asistente en el senado, Guillermo Aruquipa, como Vicepresidente de Operaciones de la empresa. En toda la historia de YPFB ese cargo fue reservado a profesionales del ramo con 20 años de experiencia, por lo menos. Poner allí a un asistente, es decir mensajero, del senado, es un insulto a la industria petrolera y una garantía de fracaso.
De todos modos, el maestro rural deberá ocuparse de entregar las fórmulas de rendición. La huelga de inversiones bajas, o nulas, que cumplieron las petroleras ha provocado el resultado esperado. Ha caído tanto la producción de gas natural en Bolivia que ahora el país ha sido borrado de las listas de posibles proveedores en la región. Para que vuelva a ser tomado en cuenta, las petroleras tendrán que invertir, lo que ocurrirá cuando se haya entregado el acta de rendición. Una nueva piel de tigre se habrá añadido a la alfombra.
Esto de firmar actas de rendición no es cosa fácil. Al presidente Morales y a su vice, por ejemplo, les está costando mucho firmar la otra rendición, la política.
Propusieron refundar el país pero olvidaron preparar su propio proyecto de nueva Bolivia. Decretaron el histórico borrón y cuenta nueva pero no prepararon su proyecto. En su lugar, entregaron una especie de pliego petitorio de revanchismos nostálgicos al que llamaron "nueva constitución".
Lo que provocaron es que surja, imparable, el proyecto que estaba listo, el que había nacido del deseo de la inmensa mayoría de bolivianos de contar con un Estado moderno, que reduzca el centralismo al mínimo y que potencie a las regiones.
Ahora, los expertos cubanos le han dicho al presidente Morales que no se atreva a seguir hablando de referéndum revocatorio, porque no llegaría a tener ni 35% de apoyo. Esa es la medida exacta de la confrontación de los proyectos de refundación. La cifra coincide con la estadística según la cual 64% de los bolivianos se reconocen como mestizos, es decir como bolivianos.
Han llamado al cura para entregar la rendición. Pero les cuesta.
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