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Coca versus soya, ¿quién gana?

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ECONOMÍA Y FINANZAS

Coca versus soya

El Diario

Humberto Vacaflor Ganam

 El debate de la coca tiene ocupado al Gobierno, además forzado a golpear a los cocaleros de Yungas, mientras las urgencias de la economía legal o por lo menos de los cultivos legales son muy diferentes.

El precio de los futuros de petróleo en EEUU cerró en su precio más alto de los últimos 19 meses. El alza se debe a las cifras de reservas almacenadas por Estados Unidos que se han mantenido en niveles muy altos. Sin embargo, se esperaba que sigan subiendo a un ritmo mayor al registrado. La caída coincide con el cambio de estación en el hemisferio norte y la acostumbrada caída anual en las reservas. El cambio brusco en el precio no es estacional.

El Palacio Quemado está sitiado por los cocaleros de Yungas y el gabinete de ministros reunido para encontrar soluciones, mientras el parlamento está en un compás de espera para saber cómo debe ser la nueva ley de la coca.

El país está paralizado por una ley que propone el presidente Evo Morales para que los cocales ilegales del Chapare se conviertan en legales, porque en eso se juega el futuro del primer presidente cocalero de Bolivia.

Los cocaleros de Yungas no aceptaron las 14.300 hectáreas que ofreció el Gobierno, un gobierno controlado por el poder económico y político de los cocaleros del Chapare.

El Gobierno acusa a los cocaleros de Yungas de estar jugando un rol político, desestabilizador y golpista, pero los aludidos sólo repiten que la única coca legal de Bolivia debería ser la que ellos producen.

Además, preguntan cuál es el destino de las 19.000 toneladas de hojas de coca que se producen en el Chapare, partiendo del hecho de que no son consumidas en el acullico, y que la propia ONU dijo que 94% de esa producción va a mercados ilegales.

Los bolivianos nos hemos acostumbrado a este misterio bufo, por el cual se habla de 20.000 hectáreas que serán habilitadas, cuando todos sabemos que los cultivos de coca superan las 40.000 hectáreas.

Pero nos hemos acostumbrado a que se debata abiertamente la legalización de cocales que sólo producen para el narcotráfico, y que, paradójicamente, son los cocales de donde el presidente Morales es el caudillo.

Son 40.000 las hectáreas de coca en el país, pero tienen paralizados a dos poderes del Estado, mientras las 1.800.000 hectáreas de la agroindustria cruceña no merecen tanta atención política.

En 2016, las exportaciones de soya y sus derivados solo resultaron en 885 millones de dólares, lo que no sabemos es cuánto representan las exportaciones de la coca del chapare y sus derivados ilegales.

Quizá la explicación esté en que de las 40.000 hectáreas de coca se obtienen recursos mayores a los que se obtiene de las 1.800.000 hectáreas dedicadas a cultivos legales.

Y que los cocales producen líderes políticos, además de conexiones con poderosas transnacionales que controlan territorios amplios en Bolivia y en otros países, sistemas financieros ilegales, poderes políticos que manejan ejércitos, regulares e irregulares, etcétera.

En este momento, la guerra es entre los cocaleros de Yungas y los pichicateros del Chapare, dijeron mensajes de las redes sociales. ¿A qué bando pertenece el Gobierno?

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