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Cazabobos para periodistas

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Recuerdos del presente

 

Anuncios caza-bobos

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La fábrica de cemento que el presidente Evo Morales ha decidido instalar en Caracollo, junto al gasoducto, ha alegrado a los orureños, aunque sólo a aquellos que habían olvidado anuncios similares hechos por el mismo personaje en años anteriores.

Lo que sí sabe el presidente es que la fábrica costará US$ 320 millones y que será comprada sin licitación, para alegría del exclusivo club de beneficiarios de esta clase de contratos, por las comisiones que las empresas vendedoras acostumbran pagar. Para esta práctica sirve mucho que la Contraloría esté gozando de un largo periodo sabático y el parlamento sólo sirva para obedecer al gobierno.

Que la fábrica llegue a funcionar dependerá de muchos imponderables, comenzando por la falta de gas natural. El ducto que pasa por la zona lleva gas a La Paz, donde hay una demanda insatisfecha desde hace varios años; casualmente un horno de Viacha que no puede ser estrenado porque no cuenta con el combustible.

El presidente quizá ha olvidado que la industria cementera ocupa los primeros lugares en la lista de las actividades postergadas por la curiosa asignación de prioridades en la distribución de gas natural.

El primer lugar, ya se sabe, lo ocupa la siderurgia del Mutún, que no pudo comenzar a operar debido a la falta de gas. El propio presidente dijo que ese yacimiento de hierro deberá usar carbón mineral, porque el gas debe ser exportado, como prioridad absoluta.

Pero el cronograma de anuncios caza-bobos que está haciendo el gobierno en esta prematura campaña electoral, para engatusar a los medios de comunicación independientes, incluye también al Mutún. Una empresa china cuyo nombre el gobierno no quiere recordar está interesada en hacerse cargo de la mitad del yacimiento, esa misma mitad que la Jindal abandonó por la rescisión del contrato hecha por el gobierno.

Los otros anuncios caza-bobos tienen que ver con un tren que deberá sacar la producción de la planta de urea de Bulo Bulo, en caso de que llegue a producir, para lo que necesitará volúmenes de gas que no están previstos.

Técnicos coreanos que deben operar en Bulo Bolo comentan que la ubicación de la planta es un problema del cual ellos no tienen porqué preocuparse, dejando dudas sobre la provisión de gas suficiente y la infraestructura para sacar la producción hasta las muy lejanas fronteras, porque casi toda deberá ser para la exportación.

Pero los caza-bobos están engañando a mucha gente.

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