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Carlos Gill deja de ser un enigma

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Carlos Gill, el socio

 

Uno de los mayores enigmas del mundo empresarial boliviano se destapó la semana pasada. Carlos Gill Ramírez, el empresario del que se dice que está “en todo” en Bolivia, admitió que eso es cierto en una presentación ante periodistas bolivianos en Asunción.

COMPRAS DE GILL

Hasta ahora había sido misterioso el comportamiento de este empresario que un día llegó, 

• compró un matutino paceño,

• compró los ferrocarriles occidental y oriental, 

• está en el negocio de instalar la telaraña de teleféricos que mandó construir el gobierno en La Paz,

• construye un puerto boliviano en Rosario,

• construye un tramo ferroviario en Brasil para conectarlo con Bolivia,

• se declara pionero del tren bioceánico y está empeñado en conectar los dos ferrocarriles…

Todo esto durante el gobierno del presidente EMA, con el que se reúne regularmente, aunque sólo para hablar de temas empresariales, dice.

OTROS INTERESES

Pero además revela que tiene empresas en España, Cuba, República Dominicana, Venezuela, Paraguay y Bolivia. Tiene fábricas de pinturas, la cadena de hamburguesas Wendy, fábrica de llantas Firestone para Venezuela, es dueño de El Nacional de Caracas, la revista Hola de Venezuela y el matutino La Razón de La Paz (en este caso, dice, ahora en un plan para “recuperarlo”, aunque niega que ese diario esté manejado por Álvaro García Linera, como se comenta).

DECISIÓN POLÍTICA

¿Por qué decidió ahora acabar con el misterio, con el perfil bajo que había mantenido con tanto celo? Quizá la respuesta esté en las cosas que dijo en Asunción ante una delegación de 16 periodistas bolivianos que fueron invitados a visitar una fábrica de pinturas.

Se le pidió definir las diferencias entre los modelos políticos de Venezuela y Bolivia, entre el chavismo y el evismo. Y él dijo que el venezolano era un mal gobierno pero que el boliviano era muy bueno. Lo dijo en otras palabras que no quiso que se las reprodujera, pero eso quedó muy claro.

CAMPAÑA ELECTORAL

¿Por qué ahora? Seguramente él tiene sus razones puntuales, pero la oportunidad es muy reveladora. El presidente EMA está muy lanzado en su campaña electoral. Gill podía haberse quedado en el misterio, donde se maneja muy bien y donde, además, goza, como lo admitió esta vez, pero prefirió romper su principal rasgo de empresario, el misterio, y se mostró tal como es.

A pesar de declararse apolítico, casi con actitud de militante se niega a admitir los errores que comete el gobierno de EMA. Llegó a decir que las nuevas plantas de urea pasan a veces años de ajustes antes de funcionar bien.

Repite que se dedica sólo a ganar dinero en todos los países donde opera, incluida la atormentada Venezuela.

SÓLO SUBCONTRATOS

Nunca firma contratos directos con los gobiernos, sino solamente subcontratos. Para eso, en Bolivia tiene socios como Cotienne, que se dedica a construir los teleféricos para la contratista Openmayer. También son sus socias OCM Trading, Sinergia, Cgnsa y Construven.

Vive en Madrid y, una vez cada dos meses viene al Caribe, Centro y Sudamérica para ocuparse de sus intereses Tiene tres hijos a cargo en Venezuela, Republica Dominicana y Paraguay.

Sobre el narcotráfico o el libro de Leonardo Coutinho, no quiso ni hablar.

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Comentarios Carlos Gill deja de ser un enigma

Vacaflor racista xenófobo y discriminador de raza color olor ideología nacionalidad etc etc. Nazi nefasta persona y repudiable personaje y antiboliviano siniestro, pero ya te vas a caer los jóvenes amamos a nuestro pais y te la vamos a cobrar por dejar en ridiculo a nuestro pais fascista nazi... etc etc
Ruben Ruben 10/07/2018 a las 03:22

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