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Uno de los cánceres

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Economía de palabras

 

Cáncer muy serio

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La señora Cristina Fernández ha salido contenta del quirófano, aunque sin tiroides, después de que los médicos que la trataron descubrieron que el cáncer que acababan de diagnosticarle nunca existió. Los médicos se las arreglan para dar buenas noticias.

La buena noticia no ha ayudado mucho a los argentinos que, unos días antes, se habían enterado de que las tarifas de los servicios públicos aumentaron en tasas de hasta 250%.

La Argentina regalona, la que subvencionaba los precios y creaba las condiciones para que los K ganen elecciones con facilidad, ha comenzado a tomar previsiones ante la crisis internacional que se avecina.

Los truenos que se escuchan desde el lado de Europa en la economía, matizados con gritos de reproches entre sus gobernantes, en diferentes idiomas pero acerca de una sola moneda, presagian malos días también para América latina.

La llegada de los remezones de esta crisis internacional se está demorando un poco, pero sólo un poco. Los efectos de la crisis financiera asiática de 1997 demoraron cuatro años en llegar a Bolivia.

Los patrones de desplazamiento de estas masas de aire frío que provoca la economía en diferentes puntos del globo terráqueo dependen de muchos factores, dicen los expertos.

Pero todos saben que estas cosas son contagiosas, por aquello de la globalización.

Los truenos de esta tormenta están cerca. Los refucilos están iluminando el cielo detrás de los cerros.

Hay que tomar previsiones. Eso es lo que ha hecho la señora Cristina.

Por su lado, el gobierno boliviano sabe que “basar el gasto en el ingreso derivado de las materias primas equivale prácticamente a introducir la volatilidad mundial en la economía interna”, como dice un documento del FMI. Y sabe que ese es su pecado.

 

Todo eso ha puesto más nervioso, pero siempre incapaz de tomar decisiones, al gobierno de Morales. Sólo atina a aumentar la dosis de esta guerra de nervios a la que somete a la población desde hace un año.

Ahora dice que la subvención a los carburantes “es un cáncer” que afecta a la economía. Este diagnóstico de cáncer es serio. Algo habrá que extirpar.

Vacaflor.obolog.com

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