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Bulo Bulo, negociados y misterios

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Economía de palabras

 

Cuidado con Bulo Bulo

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La empresa Caín, que, a pesar de su nombre, no tiene malas intenciones, ha tirado la toalla en su contrato para participar en la construcción de la planta de urea que el gobierno decidió instalar en Bulo Bulo, allí, muy cerca del Chapare, la zona que está en el corazón del presidente.

El gobierno no ha dado ninguna explicación sobre este abandono que ha hecho la empresa del proyecto que cuenta con un presupuesto global de 840 millones de dólares, el más grande encarado hasta ahora por el país desde 1825.

Lo único que hay son rumores e interpretaciones, todas ellas mal pensadas, porque, ¿cómo puede una empresa renunciar a un contrato tan jugoso?

Antes de enumerar esas interpretaciones habría que recordar la importancia del proyecto de Bulo Bulo, el primer intento serio del gobierno de industrializar el gas natural. Todo lo que se dijo antes fueron errores, porque una planta separadora de gas fue presentada como un esfuerzo de industrialización, lo que mostró la poca versación de los funcionarios en este tipo de menesteres.

Que haya habido sobreprecios, como en Río Grande o Yacuiba, no eleva a esos proyectos a la categoría de industrialización. En el primer caso el sobreprecio triplicó los valores iniciales y en el segundo lo multiplicó por dos.

Y se trata, de veras, del primer intento serio de industrialización del gas, aunque llega un poco tarde, cuando el gas se está agotando, como indica el bien ocultado caso del cierre del pozo número 9 de San Alberto.

Es cierto: el proyecto pone a YPFB en un dilema empresarial muy difícil. ¿Cómo destinar al mercado interno un volumen tan importante de gas en lugar de exportarlo y cobrar diez veces más?

Y pone otro problema más: ¿entregar el gas que requiere Bulo Bulo podría obligar a YPFB a reducir los volúmenes de exportación justamente cuando el vicepresidente ha dicho que la caída de los precios será compensada por un incremento de las exportaciones?

Los propios coreanos dicen que quizá la planta está mal ubicada, lejos de las fuentes de gas y más lejos todavía de las fronteras con los países que deberían ser los compradores de la urea. Pero ya se sabe que el presidente quería que estuviera en Bulo Bulo y, en este caso, le metió nomás y ahora espera que alguien (un abogado o un mago) resuelva el entuerto.  

Las especulaciones dicen que Caín se fue porque le estaban cobrando muchas comisiones para recibir cada desembolso, que al comienzo eso era pasable pero que ahora ya las cuentas no cuadran.

Sólo así se explicaría que una empresa se aparte del más multimillonario proyecto de inversión del gobierno plurinacional.

Vacaflor.obolog.com

 

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Comentarios Bulo Bulo, negociados y misterios

Estimado Humberto, me permito hacerle algunos comentarios sobre la nota. Cain es una empresa coreana que ejecutaba un subcontrato de obras civiles en la planta de Bulo Bulo. En su calidad de subcontratista dudo que tenga contacto con YPFB, por lo tanto la especulacion sobre las comisiones para el desembolso son poco probables. La empresa Cain, es una empresa que trabaja regularmente con Samsung en otras partes del mundo, esta en Bolivia de la mano de Samsung. Fueron traidos para enseñarnos a trabajar y presupuestar a los ineficientes empresarios Bolvianos, claro que el proposito era bajar los precios del mercado bajo la premisa que estos no reflejaban el costo. Los resultados estan a la vista.
Saludos
Carlos Delius Carlos Delius 20/01/2015 a las 18:19

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