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SEGURIDAD

 

La Policía es rebasada a lo largo de la ‘ruta del diablo’

 

Institución. Desde el jueves retornaron a Yapacaní cinco efectivos

 

16 de Abril de 2012

 

EL?DEBER 

 

“A Nuevo Horizonte y a  San Germán no entra la Policía. La carretera entre Ichilo y Chapare es una ruta del diablo, hacen falta 300 efectivos solo para llegar a esos tramos. Hay linchamientos y el narcotráfico es más osado cada vez”, admite Jorge Zeballos, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) del trópico cochabambino.  

 

Cuando Zeballos habla de la ‘ruta del diablo’ se refiere a los 122 kilómetros que hay entre Yapacaní (Santa Cruz) e Ivirgarzama (Cochabamba). En medio figuran San Germán, Nuevo Horizonte, Ichilo, Bulo Bulo, Río Blanco, Entre Ríos y Cesarzama. 

 

En agosto de 2011, un operativo de Umopar fue emboscado por supuestos narcotraficantes, entre Nuevo Horizonte y San Germán. Al mes siguiente, otro operativo de la Felcc se incautó de explosivos, armas de fuego y cocaína líquida en 22 viviendas entre ambas poblaciones y se destruyeron 30 fábricas de droga.

 

“Ni siquiera los policías estamos seguros allí; es un infierno”, asegura Raúl Alfaro, jefe policial de la provincia Ichilo, establecido en Santa Fe. Mientras, la actividad delictiva crece en las nueve poblaciones rurales que hay entre Yapacaní e Ivirgarzama, la vigilancia se ve debilitada.    

 

El 11 de enero, la Policía de Ichilo se retiró de las comisarías de San Germán y de Yapacaní a raíz de un enfrentamiento con la población, del que resultaron tres manifestantes muertos y la quema de las oficinas policiales. La justificación: “No hay condiciones para trabajar”.

 

Sacando cuentas, los 11 policías que reporta la Felcc de Santa Fe y los cinco que indican que hay en la comisaría de Ivirgarzama suman un total de 16. Con esa cantidad es que deben cubrir un radio de 122 kilómetros.

 

“Fuimos rebasados 1.000 veces”, asegura Alfaro. El comandante de Ichilo ha visto cómo las denuncias de robo de motocicletas, la violencia entre pobladores y el narcotráfico van ganando terreno en el noroeste de Santa Cruz.

 

Un ejemplo claro para Alfaro es el linchamiento del llantero Gregorio Mamani. El hombre fue detenido por una turba chapareña y llevado a Río Blanco, zona de Entre Ríos. Allí lo trasladaron para lincharlo, sin que los uniformados pudierona hacer algo. 

 

“De noche, los motores de las fábrica de droga se oyen en zonas alejadas de cada población que hay de aquí hasta el trópico”, relata un efectivo de Santa Fe. Los policías temen por su seguridad y se sienten en desventaja, sobre todo con los narcotraficantes.

 

Al otro lado, en Cochabamba, no hay puestos policiales fijos hasta Ivirgarzama. “¿Cómo vamos a controlar cinco o seis efectivos a medio Chapare?”, cuestiona Pedro Núñez, jefe de la Felcc de Ivirgarzama. Núñez revela que en la zona que cubre en el último quinquenio se registró un promedio de tres linchamientos por año.

 

En el puesto de control de Umopar que hay en Bulo Bulo, los efectivos se ciñen a la búsqueda de drogas y precursores. Sin embargo, admiten que hay hasta tres desvíos a los costados de la carretera por donde no siempre hay vigilancia policial.

 

La queja es la misma en ambos lados del límite entre Santa Cruz y Cochabamba: falta personal, falta infraestructura y la dificultad para ejercer el control ahora se percibe más desde que los efectivos de Ichilo fueron replegados.

 

Detalles

 

 

 

?- Arreglos. La Alcaldía de Yapacaní, bajo la administración interina de Zenobio Meneses, ha comprometido alrededor de Bs 98.000 para la refacción de la comisaría del municipio.

 

?- Efectivos. Yapacaní contaba con 16 uniformados verde olivo antes del conflicto municipal de enero. La tropa fue replegada a Santa Fe y reducida a 11. Desde esa localidad se coordina el patrullaje de seguridad ciudadana y control de tránsito.

 

?- Retorno. Desde el jueves la Policía volvió a Yapacaní, trabaja con cinco efectivos en la sede de las juntas vecinales. Faltan algunos acomodos, pero el municipio entregó dos computadoras e impresoras. 

 

?- Justicia comunitaria. Mario Segovia, presidente de las juntas vecinales de San Germán, explica que a falta de policías aplican la justicia comunitaria. Según él, esto equivale a castigos físicos en público, pero no es igual a un linchamiento de un supuesto delincuente.

 

?- Accidentes. Los hechos de tránsito son los incidentes policiales más frecuentes de la región oeste de Ichilo desde que los efectivos abandonaron Yapacaní. Le sigue el robo de motocicletas.

 

 

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