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Armas de Pekín contra Trump

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Las armas que tiene a mano Pekín para responderle a Trump


LA NACION

lanacion.com31 de marzo de 2018

WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump quiere que China recorte 100.000 millones de dólares de superávit comercial. China publicó una lista de aranceles en respuesta al anuncio de que Estados Unidos impondrá gravámenes de hasta 60.000 millones de dólares a las exportaciones chinas. Pero ¿qué otra reacción es probable desde Pekín? ¿Y qué podría pasar a largo plazo?

¿Cumplirá China las exigencias de EE.UU.?

China tendría que aumentar drásticamente sus importaciones, reducir sus exportaciones, o ambas opciones. Pero ninguna de ellas parece realizable en términos prácticos del lado chino, ni solucionaría las penas del lado estadounidense.

En los últimos diez años, las exportaciones de Estados Unidos a China crecieron a un ritmo mayor que las exportaciones hacia otras economías importantes. Sin embargo, la merma del crecimiento económico chino hace difícil mantener ese ritmo en las exportaciones. En una situación de crisis económica extrema, las exportaciones suelen caer abruptamente, pero las importaciones se desploman aún más. Los intentos de Estados Unidos por reducir sus déficits con Japón y Corea del Sur resultaron un fracaso.

¿Una guerra comercial podría golpear más a Pekín?

Generalmente, una guerra comercial es un escenario en el que todo el mundo pierde. Cualquier guerra comercial podría significar costos enormes para ambos países y un daño colateral para el resto del mundo. Sin embargo, cualquier comparación convencional sugeriría que los riesgos son mayores para Pekín.

El crecimiento de la economía china se apoya mucho más en el comercio que el crecimiento estadounidense. El volumen del comercio en 2016 representó el 37% del PBI de China, comparado con el 26% de Estados Unidos. China también depende más de Estados Unidos para sus exportaciones que a la inversa. Sin embargo, cuando se va más allá de estos simples datos económicos, la respuesta se complica. El comercio crea ganadores y perdedores. Una guerra comercial innecesaria podría golpear a la elite norteamericana, pero no haría más feliz a su clase media. Preocupada también por el aumento de la desigualdad, la clase media china probablemente dirija su frustración contra la presión externa, lo cual podría aumentar el apoyo popular a las represalias.

¿Qué haría el régimen a largo plazo?

A corto plazo, China podría prometer liberalizar más sectores internos a inversores extranjeros y aumentar las importaciones de algunos productos norteamericanos como petróleo y gas, pero no existe una solución rápida a las disputadas relaciones comerciales.

Sin embargo, a largo plazo una guerra comercial le daría a China más determinación para multiplicar sus asociaciones económicas. Y, al mismo tiempo, también la impulsaría a renovar la capacidad manufacturera de su economía interna mediante el desarrollo de nuevas tecnologías productivas.

¿Qué podría pasar?

Hasta ahora, China mostró cautela. Pekín impuso aranceles de entre 10 y 20% a las exportaciones agrícolas estadounidenses por un monto total de 3000 millones de dólares. Ninguno de los productos de la lista parece esencial para ningún país. Esta respuesta moderada señala que China todavía no está dispuesta a hacer escalar las tensiones a una guerra comercial total. No es la primera vez que China y Estados Unidos experimentan tensiones comerciales. Desde 1991, Estados Unidos realizó cinco investigaciones de la sección 301 de la ley de comercio (incluyendo esta) contra China. Durante ese lapso, la economía china creció del equivalente del 6% del PBI estadounidense al equivalente del 60%, y ambas se volvieron cada vez más interdependientes. Actualmente, la diferencia es que el creciente poder de China y la desconfianza de Estados Unidos por la transición del poder pueden dificultar un acuerdo entre ambos países.

¿Qué industrias de EE.UU. afectaría una reacción de Pekín?

Si las tensiones comerciales siguieran escalando, China podría emitir una nueva lista de productos norteamericanos y aprovechar sus potenciales consecuencias políticas para amplificar los efectos de las medidas. El régimen podría elegir castigar ciertas industrias sobre la base de dos criterios: 1) ¿Existe un sustituto a las importaciones de China de Estados Unidos? 2) Las industrias estadounidenses que China sancionaría, ¿tienen una fuerte influencia sobre la política estadounidense?

Para China sería una ventaja adicional que las industrias elegidas estén concentradas en los llamados "estados pendulares" (que oscilan en su voto entre demócratas y republicanos), donde el daño político potencial por las medidas sería mayor. Según ese criterio, varios productos -porotos de soja, cerdos, automóviles y de aeronáutica incluidos- podrían ingresar en la lista de productos castigados desde Pekín. Los porotos de soja podrían encabezar la lista. China es el mayor cliente de porotos de soja de Estados Unidos y de ser necesario podría importarlos de otros países sin mayores inconvenientes. Y sería una jugada que golpearía fundamentalmente los votos de Trump en estados agrícolas.

Traducción de Jaime Arrambide

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