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Año del avasallador en Bolivia

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Año de avasallamientos

 

Los grupos (empresas eficientes) de asaltantes de la propiedad privada son muy perceptivos y han entendido que este año habrá piedra libre para los avasallamientos. Al fin y al cabo, dicen sus líderes, este es un año preelectoral y el gobierno será muy complaciente.

Asaltos coordinados: Es ya historia antigua la larga lista de empresas mineras tomadas con el consentimiento o en coordinación con el gobierno.

Las tomas de predios agrícolas y ganaderos en Santa Cruz siguen sumando y muestran la aguda perspicacia política de esos grupos, que han entendido que la guerra contra el empresariado cruceño no ha terminado.

Negocio seguro: Es una actividad en que no se puede perder.

-Lo “peor” que les puede pasar a estas empresas es recibir el pago de los propietarios legales, en una tarifa que en los últimos meses del año pasado llegó a duplicar la de principios de año.

-Lo “mejor” que les puede pasar es quedarse con los predios urbanos o rurales tomados, porque los podrán vender muy bien a empresas especializadas en el rubro, con abogados tan avezados como los “extorsionadores”.

-Hay un desenlace intermedio: que los avasalladores terminen siendo socios del Estado, como los casos de las minas Colquiri y Mallku Qota, lo que les obliga a fingir que sólo querían conseguir un puesto de trabajo.

Autoridades complacientes: Las autoridades tienen actitudes sinuosas ante estos asaltantes. En Oruro la alcaldesa que terminó siendo masista llama “avasalladores” a los miembros del movimiento “sin techo” que han tomado por la fuerza predios municipales, de propiedad colectiva o de privados.

En Tarija, el alcalde, también simpatizante del MAS, ha optado por llamar “asentamientos” a estas violaciones de la propiedad privada. Muy inteligentes, los asaltantes instalan carpas con plástico de color azul en los predios que han tomado, con lo que mandan un mensaje muy claro al alcalde que fue mirista.

Rescate en el agro: En Santa Cruz, las “tomas” de tierras en producción agrícola o dedicadas a la ganadería, son resueltas con el pago de una tarifa que ha sido fijada en una delicada negociación que toma en cuenta las muy tímidas protestas de la dirigencia empresarial y la mirada complaciente del gobierno central.

Ley de la selva: En Beni y Pando las empresas dedicadas a la recolección de la castaña han sido desplazadas por una operación coordinada entre la empresa creada por el gobierno y los grupos de activistas del partido de gobierno.

Hace tiempo que ha ocurrido lo mismo con la tala de árboles y la venta de madera. Las empresas privadas“saqueadoras” de los árboles, pero que cumplían exigencias de control de bosques y llevaron a que el país fuera calificado como el que mejor política tenía, han sido reemplazadas por saqueadores que operan en una clandestinidad pactada.

Agro y minas: Algo parecido ocurre con la minería del oro en el oriente y la de otros metales en el occidente, donde la eliminación del sistema de “concesiones”, que no fue reemplazado, dio lugar a que también en ese sector reine la ley de la selva.

Año difícil el que ha comenzado en Bolivia.

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