Avisar de contenido inadecuado

Analista chilena: "la ensalada boliviana"

{
}

mar 21 a las 10:11 AM

 

Buffet (jurídico) de ensalada

Paz Zarate Barahona

Abogada especialista en derecho internacional público (Oxford/ Cambridge/ Univ. of Chile)

 

 

El Mercurio

La segunda jornada de alegatos de Bolivia en la audiencia sobre el fondo de su demanda contra Chile resultó accidentada, y no sólo por los problemas técnicos, que escasamente ocurren en estas audiencias, muchas de las cuales pueden ser más complejas logísticamente (con terceros Estados interviniendo como participantes, o presentaciones gráficas que acompañan los discursos, revisión de evidencia científica, interrogación de testigos expertos, etc).

 

El trabajo de los abogados del país altiplánico en el día de hoy expuso finalmente de manera pública una estrategia que ya aparecía sugerida en la etapa de jurisdicción, cuando Bolivia recibió la pregunta del entonces juez Greenwood ("¿En qué fecha sostiene Bolivia que se concluyó un acuerdo respecto de la negociación relativa al acceso soberano?"). La respuesta de Bolivia en ese momento fue que "no hay momento mágico ni específico" para el surgimiento de la fuente de la obligación. Como recoge la transcripción de esa audiencia, la teoría que empujan los abogados de Bolivia desde el inicio del caso es que a través de más de cien años han habido varias instancias de acuerdo con Chile, y que cada una de esas instancias cumpliría los criterios para un compromiso legal vinculante: es decir, que aisladamente cualquiera de esas notas y declaraciones sería suficiente para crear una obligación. Pero que en el presente caso, existiría una acumulación de actos sucesivos por parte de Chile, y que tal acumulación reforzaría la posición boliviana.

 

Dos vecinos conversan en distintos contextos políticos, por más cien años. ¿Es la misma conversación siempre? ¿Son exactamente las mismas cosas las que se "acumulan", según Bolivia? ¿O se discuten cosas distintas, en términos distintos?

 

La fuente de la obligación y el contenido de la misma es un tema de fondo, y por eso corresponde analizarlo en detalle en la etapa actual. La forma en que el caso ha sido enmarcado por el demandante requiere que Bolivia, para obtener lo que busca con su petición, logre demostrar varias cosas. Uno, que existe una obligación de negociar es decir, que dos países se han sentado a conversar, en distintos momentos, a lo largo de 100 años, no por conveniencia, buena voluntad o cortesía normal entre vecinos, sino porque existe una obligación jurídica para hacerlo. Dos, sobre el contenido de la obligación alegada, que esa obligación jurídica de negociar sería no sobre cualquier tipo de acceso al mar para Bolivia, sino uno de carácter soberano. Tres, que tal obligación jurídica (no moral) habría sido incumplida (en razón de lo cual, la Corte tendría que forzar a Chile a cumplirla, y negociar).

 

Hoy se evidenció que la estrategia jurídica de Bolivia es deliberadamente no específica. Se niega a indicar una fuente de obligaciones precisa y definida dentro de un contexto más que centenario de conversaciones. Prefiere que la Corte elija ella misma dentro de un menú amplio de teorías que se le presentan (declaración conjunta de Charaña e intercambio de notas de 1950 que Bolivia considera como tratados; pronunciamientos en correspondencia diplomática que Bolivia considera como declaraciones unilaterales creadoras de obligaciones, sin distinguir si en ellos los términos son idénticos, es decir, si se habla de acceso soberano en específico o si se deja abierto; mera concurrencia en instancias multilaterales de cooperación que no son supranacionales (la OEA); incluso la mera idea de acumulación de "legítimas expectativas"). Para ponerlo en términos simples, todos estos son ingredientes jurídicos con los que Bolivia ha preparado distintas ensaladas. Bolivia no se juega por ninguna e indirectamente le pide a la Corte que elija la más plausible dentro de un buffet donde cabe todo. 

 

Tampoco ha aparecido en ninguno de estos dos primeros días de alegato ninguna referencia a las razones por las cuales esas diversas instancias de conversación (normales y esperables entre dos países vecinos, destinados a perpetuidad a tener que hablar) fracasaron en cada momento histórico, aunque una revisión completa obligaría a admitir que al menos en varios de esas instancias el fracaso de la negociación fue imputable a Bolivia. Y si Bolivia admite -como sostuvieron su abogados hoy- que tales negociaciones se repitieron, y Chile participó una y otra vez para dar alguna forma de acceso al mar que fuese superior al acceso no soberano que ya Bolivia tiene en virtud del Tratado de 1904... ¿cómo podría decirse que Chile ha vulnerado el deber jurídico de negociar? Y ¿cómo podría al mismo tiempo sostenerse el retrato del vecino opresor que permeó todo el alegato del primer día de la audiencia?

 

Si negociaciones han habido... ¿cómo puede decirse que el deber legal de negociar -si existe tal- se ha incumplido? Y si los términos en cada instancia histórica no fueron idénticos... ¿cómo podría decirse que es la misma obligación que pervive hasta hoy, evitando además indicar cuando tal obligación habría nacido? 

 

Bolivia tiene aún la oportunidad de clarificar sus argumentos en la réplica que le corresponde el próximo lunes, luego de la exposición que Chile hará este jueves y viernes. No obstante, la impresión que deja hasta ahora su alegato, impreciso y contradictorio, es que los ingredientes de la ensalada no combinan.

{
}
{
}

Deja tu comentario Analista chilena: "la ensalada boliviana"

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.