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Aliados contra la droga

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Recuerdos del presente

 

Una pinza poderosa

 

Humberto Vacaflor Ganam

 

La DEA no volverá a Bolivia, por lo menos mientras el presidente Evo Morales esté en el cargo, según lo prometió él mismo en varias ocasiones, creando expectativa entre los bolivianos.

Pero a partir de ahora, según el acuerdo tripartito suscrito entre Bolivia, Brasil y Estados Unidos, las informaciones de la agencia norteamericana servirán para la lucha contra el narcotráfico en territorio boliviano. Es decir que eso de que la DEA no volverá era la primera parte de la frase; la segunda debía decir: salvo que lo pidiera Brasil.

La idea de incluir a Estados Unidos en esta batalla, que debía ser sólo bilateral, fue de Brasil, un país al que Bolivia no puede ni despreciar ni contradecir debido a que es el mayor mercado de sus exportaciones.

La inquietud de Brasil se explica porque sufre las consecuencias de tener frontera con los tres mayores países productores de coca y cocaína de Sudamérica. Es notorio que, debido a la especialización internacional y a la asignación de mercados por parte de las mafias, la cocaína boliviana atiende el mercado brasileño casi con exclusividad.

Esa droga es el respaldo económico de una actividad delictiva que se cobija en las favelas de Sao Paulo y Río de Janeiro, con el complemento de que algunas armas que los mafiosos utilizan para enfrentar a la policía tienen procedencia boliviana, incluso con identificaciones militares.

Allí se ha creado una economía paralela, una filosofía de vida paralela, pero todavía no una propuesta política alternativa, felizmente para los brasileños. Aunque han recibido la advertencia de parte de una especie de profeta del narcotráfico, Marcos Camacho, “Marcola”, que anuncia la llegada de una nueva sociedad en que los valores actuales serán enterrados y reinará la droga, la prostitución, el crimen y el caos. Esa utopía bárbara ya se cumplió en Somalia, donde el Estado dejó de existir en 1991. Pero hay todavía algunos que la persiguen, en todas partes.

La señora Dilma Rouseff no quiere jugar con estos temas y los ha tomado con mucha seriedad. Ella, por ejemplo, nunca aceptará usar una guirnalda hecha con hojas de coca, como hizo Lula da Silva en el Chapare.

Su relación con el presidente Morales es distante, según lo reveló él mismo al admitir que no la llamó para felicitarla por su triunfo electoral, y al no concurrir a su posesión.

Ella dijo que quiere convertir a Brasil en un socio estratégico de Estados Unidos. Y así lo está haciendo también en el tema del narcotráfico. En el costado Este, por lo tanto, Bolivia tiene un país que no quiere hacer concesiones a las drogas.

Otro socio estratégico de Estados Unidos en esta materia es Chile, como lo demostró la gira de Barack Obama. Antes del 23 de marzo, antes de escuchar el nuevo enfoque boliviano sobre la causa marítima, Sebastián Piñera comenzó a hablar de la instalación de un cerco electrónico en la frontera, para evitar el ingreso de la droga a territorio chileno. Eso cubre todo el costado Oeste de Bolivia.

La pinza está completa. Quizá sea una tenaza.

 

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Comentarios Aliados contra la droga

Yo tambien me uno contra ese enemigo ta maldito que es la Droga que tienta a muchas personas las drogas solo nos manipula y nos hace su esclavo llevandonos a la muerte la Droga es un mal que nisiquiera deberia de existira y a los jovenes y al mundo entero le doy este mensaje no se dejen tentar por ese satanaz que es la droga...
Jessica Jessica 01/05/2011 a las 07:13

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