Avisar de contenido inadecuado

Y ahora, ¿de qué vamos a vivir?

{
}

Recuerdos del presente

“¿De qué vamos a vivir ahora?”

Humberto Vacaflor

El retorno de la normalidad en las relaciones de Bolivia con Perú fue resultado de un hecho que podría ser considerado una revolución en la diplomacia.
Antes de que los cancilleres de ambos países se reunieran en Asunción, este último viernes, había retornado a La Paz el embajador peruano, con lo cual el gobierno peruano daba por zanjado el diferendo.
Lo que provocó este rápido desenlace fue que el presidente Evo Morales se disculpó ante su colega Alán García, pero se disculpó de un modo diferente, innovando los lenguajes de la diplomacia.
Lo que hizo Morales fue dar la razón a García en el caso del derecho de los estados nacionales a conceder licencias para la explotación de cualquier región, incluida la amazónica.
El presidente boliviano había llegado a llamar genocida a su colega peruano a raíz de los enfrentamientos en Bagua, a principios de junio, llevando las relaciones bilaterales al punto de quiebre y al retiro del embajador peruano.
Pero un mes después, el presidente Morales produjo la más novedosa disculpa, al repetir los mismos argumentos de García, esta vez respecto de un conflicto de su gobierno con los pueblos amazónicos del norte de La Paz.
Los pueblos originarios de la amazonía boliviana se niegan a aceptar la presencia de las petroleras estatales de Bolivia y Venezuela en la zona, porque consideran que el gobierno está desconociendo sus derechos. Exactamente lo que habían dicho los originarios peruanos, hasta llegar a los enfrentamientos sangrientos.
La frase que dijo el presidente Morales ante este conflicto fue muy expresiva: “Los originarios quieren ahora Amazonas sin petróleo. ¿Entonces, de qué vamos a vivir? ¿Con qué plata vamos a pagar el (bono) Juancito Pinto?”
Algunos expertos próximos al Palacio Quemado creen que el presidente Morales coincidió de manera tan dramática con su colega peruano porque, simplemente, no tiene respeto por la coherencia, y menos en sus discursos. Otros opinan que, al decir esa frase y plantear esas preguntas, Morales estaba dando las más elocuentes disculpas a su colega peruano.
El diferendo bilateral ha quedado zanjado.
Pero lo que sigue en duda es si el Estado boliviano tiene derecho o no a conceder licencias para la explotación de los recursos naturales que son reclamados como propios por los pueblos originarios a raíz de derechos que les concede la nueva constitución política del Estado.
Sólo unos pocos países y empresarios siguen esperando que el gobierno boliviano resuelva este conflicto de intereses con los pueblos originarios; los demás han perdido el interés de invertir en Bolivia. El ministro de relaciones exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, y el presidente de Sumitomo Internacional, señor Oka, fueron los últimos que pidieron al gobierno boliviano alguna señal clara de que las inversiones extranjeras gozan de seguridad jurídica en este país.
Ambos recibieron seguridades en ese sentido, pero en la práctica YPFB y PDVSA no pueden llegar a la región amazónica, los ayllus de Amayapampa, en Potosí, volvieron a atacar a los inversionistas extranjeros, sigue tomada la mina Himalaya y otras dieciocho minas en el altiplano.
El inventor del poder de veto de los originarios (lo dije antes) está como el doctor Frankenstein. Y se sigue preguntando “¿de qué vamos a vivir ahora?”

{
}
{
}

Deja tu comentario Y ahora, ¿de qué vamos a vivir?

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.